Archive for the 'LETRAS' Category

25
Abr
11

DIARIOS


DIARIOS
(John Cheever)

“Cuando la autodestrucción entra en el corazón, al principio parece apenas un grano de arena. Es como una jaqueca, una indigestión leve, un dedo infectado; pero pierdes el de las 8.20 y llegas tarde para solicitar un aumento de crédito. El viejo amigo con quien vas a comer de repente agota tu paciencia y para mostrarte amable te tomas tres copas, pero el día ya ha perdido forma, sentido y significado. Para recuperar cierta intencionalidad y belleza bebes demasiado en las reuniones, te propasas con la mujer de otro y acabas por cometer una tontería obscena y a la mañana siguiente desearías estar muerto. Pero cuando tratas de repasar el camino que te ha conducido a este abismo, sólo encuentras el grano de arena”.

23
Mar
11

LA SOLEDAD DE LAS ESFERAS

LA SOLEDAD DE LAS ESFERAS
(Por Gina Martínez-Vargas Araníbar)

Siempre volvíamos a empezar de nuevo sin pensar siquiera en la grieta que se había creado. Hablar de nuevo era como volver a tocar el cielo, se aceleraba el corazón, se hacía tarde sin pensar en el tiempo transcurrido tras el cristal del reloj andante, la niebla tenía la virtud perpetua de ir borrándolo todo, hasta los años que empezaban a asomar en forma de hendiduras imperceptibles en la piel, aquellas que van aumentando la edad a la gente de nuestra edad y a las que tú y yo recién empezábamos a temer y a ver con cierta suspicacia, porque encontrarse con “eso”, es  un símbolo de todo un mundo por explicar, un cúmulo de dolores, tormentos, padecimientos mudos, insomnios, sueños rotos, ilusiones perdidas, adioses eternos, anhelos frustrados y finales caóticos de cualquier plan soñado o ilusión. Entonces la risa y volver a empezar siempre era lo mejor de esta vida, porque parecía ir provista de una eficaz amnesia  con algún efecto narcótico, para volver a estar bien. Pero no obstante, maquillar esas heridas de guerra, siempre  era como una  ilusión  infructuosa,  porque  jamás volvían a sanar.

Soñar, con volver a ser lo que éramos antes de conocernos, te daba pánico, yo miraba resignada la tarde, aceptando la costumbre nuestra de romper cada dos por tres, entonces una especie de sopor se apoderaba de mi, no sabía si era efecto de la hormona o la invisible  ayuda de una “mano amiga” que en esos momentos se apiadaba de mi, sumiéndome en una gran pesadez y fatiga  y un sueño redentor me transportaba lejos de toda realidad, allí donde parecía cargar con la gravedad terrestre,  mientras una especie de  fardo de inconciencia cerraba mis ojos hasta el amanecer…Ignoraba lo bien o mal que te pudiera ir a ti, pero es obvio, que la costumbre de dejarnos a menudo nos hacía menos proclives a la dependencia mutua, ya sabias tanto como lo sabía yo, que el timbre del teléfono no sonaría en el lapso de dejarnos, que los e.mails tampoco llegarían, que las horas debían cubrirse de otro modo, que la mente debía ocuparse de cosas más o menos serias, para poder permanecer en ello atrapados, lo importante era vencer la tragedia, convertir nuestra vida en cotidianidad apacible, hacernos a nuestra unicidad sin más, sin rasgos de pesar, ni diálogos internos que aumentaran el poder de nuestro tedio, hechos ambos a la vida y a los vientos que llevaran nuestras almas hacia algún averno, con la resignación de los Santos o los bobos, pero yendo sin saber siempre el porqué.

Lavándome las manos me encontré observando de pronto una gran pompa de  jabón,  girando en la ingravidez de una invisible peana, mientras  iba cambiando de color  me pregunté cosas sobre el universo, me pregunté sobre aquel ímpetu redentor,  sobre esos planetas que giran y giran sin cesar, mientras el impulso de  una fuerza desconocida les anima  a vivir, danzando el vals de la soledad de las esferas. Reflexiono y empiezo a inferir si aquél es el baile solitario que hacemos tú y yo cuando dejamos de vernos…Pero la vorágine de perder, tu orgullo, mi resignación, parecen imponerse al destino. Las flores mueren por falta de cuidados, los seres nos volvemos mustios y grises sin amor y tú y yo pareciera que vamos poco a poco a conformar esa danza de la unicidad…Supongo es el último vals de la pompa multicolor y explotará irremediablemente muy cerca de mis manos, siento la tentación  de protegerla de la implosión que se avecina, sé que no puedo, es su destino, en algún momento desaparecerá tal como empezó; aquello es la equivalencia a ser disueltos en la nada, a quedar como partículas de polvo repartidas en un universo, a caer y a caer en una gran oscuridad desconocida y sin fin, en algún agujero negro donde se esconde la inasible vorágine y donde van a sucumbir los naufragios.

 Ya que hallarnos y perdernos parecía ser nuestro sino, a menudo dejábamos que la providencia hiciera su parte, una especie de implícita condescendencia parecía cubrir los hechos con manos de seda, y una gran apatía se apoderaba de ti y de mi y de toda nuestra voluntad de luchar para ganar; ya nadie debía oponerse al aparente destino y su cauce. Sin embargo, la razón del infortunio era esa, volver a perdernos otra vez, pero cuando eso llegaba parecíamos caer en la triste redención por el dolor, en un silencio cómplice y cicatero, yo dejaba vencer a tu orgullo y tú intentabas demostrar una paz indiferente, a menudo  tan inexistente en ti, yo debía demostrar que había aprendido a ignorarte sin volver a perdonarte una vez más, tú alimentabas tu inquina esperando otros te dieran la razón por inseguridad, y esa parecía ser parte de tu inútil venganza, yo no esperaba ni eso, mi vida era mía y de nadie más, la llevaba en medio del silencio que anudaba mi lengua hasta el amanecer, con la esperanza de un día distinto, aguardando  unirme al compás  y esplendor mañanero, para volver a olvidar que alguna vez tú y yo nos habíamos conocido.

Algo de esa irrealidad intangible acompañaba sin embargo siempre nuestras vidas, tu temor a perderte para siempre en esa nebulosa sombría parecía persistir constantemente…  Mientras paso ese semáforo en verde, en la retrospectiva del espejo veo perderse el sueño eterno del futuro que ideamos,  y mientras sonrío tristemente voy  introduciéndome  sin saberlo en la misma nebulosa que tú temes,  y en donde aún con la memoria y mi verdad, tengo ilusas esperanzas de encontrarte.

 Barcelona, 28 de febrero, de 2011.

(Sobre una  historia particular. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)

Safe Creative #1104048894061
http://www.safecreative.org/work/1104048894061.
REGISTRO DE AUTORÍA INTELECTUAL

06
Feb
11

EL VIEJO SALTIMBANQUI


EL VIEJO SALTIMBANQUI
( de Charles Baudelaire)

Por doquiera se ostentaba, se derramaba, se solazaba el pueblo en holgorio. Era una solemnidad de esas que, con mucha antelación, son esperanza de los saltimbanquis, de los prestidigitadores, de los domadores de bichos y de los vendedores ambulantes, para compensar los malos tiempos del año.

En días así, el pueblo me parece que se olvida de todo, del dolor y del trabajo; se vuelve como los niños. Para los chiquillos es día de asueto, es el horror de la escuela aplazado por veinticuatro horas. Para los mayores es un armisticio concertado con las potencias maléficas de la vida, un alto en la contienda y la lucha universal.

Hasta el hombre de mundo y el hombre dado a trabajos espirituales escapan difícilmente a la influencia del júbilo popular. Absorben sin querer su parte de esa atmósfera de despreocupación. Por lo que a mí toca, no dejo nunca, como buen parisiense, de pasar revista a todas las barracas que se pavonean en esas épocas solemnes.

Hacíanse, en verdad, competencia formidable: chillaban, mugían, aullaban. Era una mezcolanza de gritos, detonaciones de cobre y explosiones de cohetes. Titiriteros y payasos ponían convulsiones en los rasgos de sus rostros atezados y curtidos por el viento, la lluvia y el sol; soltaban, con aplomo de comediantes seguros del efecto, chistes y chuscadas, de una comicidad sólida y densa como la de Molière… Los Hércules, orgullosos de la enormidad de sus miembros, sin frente y sin cráneo, como orangutanes, se hinchaban majestuosamente bajo las mallas lavadas la víspera para la solemnidad. Las bailarinas, hermosas como hadas o princesas, saltaban y hacían cabriolas al fulgor de las linternas, que les llenaba de chispas el faldellín.

No había más que luz, polvo, gritos, gozo, tumulto; gastaban unos, ganaban otros, alegres unos y otros por igual. Colgábanse los niños de la falda de sus madres para conseguir una barra de caramelo, o se subían en hombros de sus padres para ver bien a un escamoteador relumbrante como una divinidad. Y por todas partes circulaba, dominando todos los perfumes, un olor a frito, que era como el incienso de la fiesta.

Al extremo, al último extremo de la fila de barracas, como si, vergonzoso, se hubiera él mismo desterrado de todos aquellos esplendores, vi a un pobre saltimbanqui, encorvado, caduco, decrépito, a la ruina de un hombre, recostado en un poste de su choza; choza más miserable que la del salvaje embrutecido, harto bien iluminada todavía en su desolación por dos cabos de vela corridos y humeantes.

Por dondequiera, gozo, lucro, liviandad; por dondequiera, certidumbre del pan de mañana; por dondequiera, explosión frenética de la vitalidad. Aquí, miseria absoluta, miseria embozada, para colmo de horror, en harapos cómicos, en contraste traído, más que por el arte, por la necesidad. ¡No se reía aquel desgraciado! No lloraba, no bailaba, no gesticulaba, no gritaba, no cantaba ninguna canción, alegre ni lamentable, ni imploraba tampoco. Estaba mudo, inmóvil; había renunciado, abdicado… Su destino estaba cumplido.

Pero, ¡qué mirada profunda, inolvidable, paseaba por el gentío y las luces, cuyas olas movedizas iban a pararse a pocos pasos de su repulsiva miseria! Sentí que la mano terrible de la histeria me oprimía la garganta, y me pareció que me ofuscaban los ojos lágrimas rebeldes, de las que se niegan a caer.

¿Qué haría yo? ¿Para qué preguntar al infortunado qué curiosidad, qué maravilla podría enseñar en aquellas tinieblas malolientes, detrás de la cortina desgarrada? No me atrevía, a la verdad; y aunque la razón de mi timidez haya de moveros a risa, confesaré que temí humillarle. Acababa por fin de resolverme a dejar al paso algún dinero en una tabla de aquéllas, esperando que adivinara mi intento, cuando un gran reflujo de gente, causado no sé por qué perturbación, hubo do arrastrarme lejos de allí.

Y al marcharme, obsesionado por aquella visión, traté de analizar mi dolor súbito, y me dije: ¡Acabo de ver la imagen del literato viejo, superviviente de la generación de que fue entretenimiento brillante; del poeta viejo sin amigos, sin familia, sin hijos, degradado por la miseria y por la ingratitud pública, en la barraca donde no quiere entrar ya la gente olvidadiza!

12
Oct
10

FRANCESCA

Francesca
(Por Ezra Pound)
Versión: Agustina Jojärt

Saliste de la noche
Y había flores en tus manos,
Ahora saldrás de una muchedumbre,
De una confusión de habladurías sobre ti.

Yo que he sabido verte entre las cosas esenciales
Me enojé cuando pronunciaron tu nombre
en lugares comunes.
Quisiera que las frías olas fluyeran sobre mi mente,
Y que el mundo se secara como una hoja muerta,
O como una semilla de diente de león que fuera arrasada,
Así tal vez pueda hallarte de nuevo,
Sola.

20
Sep
10

MIS MOMENTOS BARTLEBY Y LA NADA

 

MIS MOMENTOS BARTLEBY Y LA NADA
(Por Gina Martínez-Vargas Araníbar)

¿Qué es lo que no se ha dicho todavía?, era la pregunta que rondaba mi mente. Yo tenía al parecer una prisa implícita por terminar de contarlo, de reseñar los sucesos imprevistos y de alguna forma pertinaces, que asaltaban mi cabeza. Por otro lado, yo misma deseaba terminar para siempre el blog, desaparecerlo inadvertidamente, desligarme de lo que algún día fue, en cada post veía yo el final, trasladando quizás otros advenimientos de finales aún desconocidos, que rondaban mi vida…Era muy fácil dejarlo morir por falta de atención, por abandono, mirarlo de lejos y desde la perspectiva inanimada, insensible, aprender a prescindir de la manía de ir alimentándolo, poder despedirme de él sin tener que voltear siquiera a mirar lo que dejaba perderse en el ciberespacio, ni sentir un resquicio de nostalgia. Por otro lado, me preguntaba también para quienes ejercía yo este ejercicio inútil, para mi, para los otros o para los que sí sabía ansiaban saber de mi sólo por el blog, y mi existencia les era totalmente indiferente, pues los comprendo, se está mejor en el innegable anonimato y el silencio, como un Wakefield, espiando los sucesos de la vida de algún ser querido…Ahora, bien podía yo seguir bromeando hasta el infinito con el juego de las letras, podía yo mofarme eternamente, con las reminiscencias o los descubrimientos más cercanos al common sense…Por otro lado, allí estaba la eterna vorágine de las palabras, la perpetuidad constante del placer creador, también el inconcluso y casi enfermizo aborto de las ideas, en pos de la nada cotidiana, la suma de todos los arquetipos del No que parecían acompañar mi intemperancia, mi excesiva certeza en las desapariciones que se disgregan en el tiempo y nos dan cuenta de la fugacidad de las cosas, y hasta de lo poco originales que podemos ser.

Al tomarme el último gazpacho del verano, me asaltaron todavía más interrogantes sobre el tiempo y la vida, sobre mi necesidad de ponerme hacia el lado de la vida, mi intento de salvaguardar algunas vidas de inocentes animales, a quienes ocasionamos el lastre de la infelicidad y por quienes ni siquiera nos mueve un resquicio de compasión, vista así la existencia, me pareció inútil seguir alimentando un blog sin sentido, un blog para los hombres y el egoísmo de algunos intelectos poco humanos, entonces supe que mi pulsión heterodoxa iba encaminada hacía el imperativo del No. Estaba más cerca del Bartleby de Melville, cuya negación constante lo convierte en alguien desmotivado y capaz de revelarse contra todo lo establecido y admiré con más sentido que nunca lo que dijera Oscar Wilde: “Cuando no conocía la vida, escribía; ahora que conozco su significado, no tengo nada que escribir”… Sabiduría de la madurez y de los años. Por el contrario algunos persisten hasta su último aliento. Ya en la dedicatoria del Persiles, el mismo Cervantes de las letras castellanas nos escribe el 19 de abril de 1616: “Ayer me dieron la extremaunción y hoy escribo esto. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir”. Moría el 22 de abril de 1616.

Dentro de la alquimia existencial, habría preferido salvar más vidas, dar más felicidad, ser más útil a mis congéneres y a los animales, a quienes creo víctimas inocentes de nuestra gula primitiva, un desinterés irresponsable y una gran indiferencia por acercarlos hacía una existencia mejor y más digna, en fin, si escribir me estuviera vedado habría usado más energías en actos de amor y compasión, que en digresiones inútiles y humanas, sin humanidad alguna.

No son menos razonables las reflexiones y respuestas que dio el poeta catalán Jaime Gil de Biedma, sobre el no escribir: “Quizá hubiera que decir algo más sobre eso, sobre el no escribir. Mucha gente me lo pregunta, yo me lo pregunto. Y preguntarme por qué no escribo, inevitablemente desemboca en otra inquisición mucho más azorante: ¿Por qué escribí?. Al fin y al cabo lo normal es leer. Mis respuestas favoritas son dos. Una, que mi poesía consistió —sin yo saberlo— en una tentativa de inventarme una identidad; inventada ya, y asumida, no me ocurre más aquello que apostarme entero en cada poema. Y en parte, en mala parte, lo he conseguido; como cualquier poema medianamente bien hecho, ahora carezco de libertad interior, soy todo necesidad y sumisión a ese atormentado tirano, a ese Big Brother insomne, omnisciente y ubicuo: Yo. Mitad Calibán, mitad Narciso, temo sobre todo cuando le escucho interrogante junto a un balcón abierto: “¿Qué hace un muchacho de 1950 como tú en un año indiferente como éste? All rest is silence”.

Es obvio, no tenemos todas las respuestas, Juan Rulfo, escritor del NO, respondía a quienes le solían preguntar tan a menudo sobre su gran silencio literario, que muerto su tío Celerino, quien le contaba historias que le inspiraban, falto de inspiración había quedado. Como quien dice “muerto el perro, muerta la rabia”. Buena excusa para poder permanecer impasible con el síndrome Bartleby. Así mismo Jules Renard, prefirió darse el mismo las respuestas en su diario: “No serás nada. Por más que hagas, no serás nada. Comprendes a los mejores poetas, a los prosistas más profundos, pero aunque digan que comprender es igualar, serás tan comparable a ellos como un ínfimo enano puede compararse con gigantes (…) No serás nada. Llora, grita, agárrate la cabeza con las dos manos, espera, desespera, reanuda la tarea, empuja la roca. No serás nada.”

Contaba Borges sobre la extraña desaparición literaria del escritor y poeta argentino Enrique Banchs, : “En la ciudad de Buenos Aires, el año 1911, Enrique Banchs publica Urna, el mejor de sus libros, y uno de los mejores de la literatura argentina: luego misteriosamente enmudece.. Hace veinticinco años que ha enmudecido”. Intentando darse una respuesta dice a su vez: “Tal vez, como a Georges Maurice de Guérin, la carrera literaria le parezca irreal, esencialmente y en los halagos que uno pide. Tal vez no quiere fatigar el tiempo con su nombre y su fama…o Tal vez— dice en otro apartado—, su propia destreza le hace desdeñar la literatura como un juego demasiado fácil” concluye Borges.

Comenzaron ya las lluvias y me remito a mi vez a unos recuerdos plasmados en el diario de Kafka, invadido por una parálisis en la escritura: “Así me va el domingo apacible —escribe Kafka— , así me va el domingo lluvioso. Estoy sentado en le dormitorio y dispongo de silencio, pero en lugar de decidirme a escribir, actividad en la que anteayer, por ejemplo, hubiese querido volcarme con todo lo que soy, me he quedado ahora largo rato mirando fijamente mis dedos. Creo que esta semana he estado influido totalmente por Goethe, creo que acabo de agotar el vigor de dicho influjo y que por ello me he vuelto inútil. (…) Y que me impide totalmente escribir.”

Así voy atesorando mis pocas obligaciones y el tiempo que me queda para perderme un poco más en el vagabundeo de la nada…Observando el paisaje, el techo de mi habitación y esas constelaciones que se agitan sin cesar, siguiendo su elíptica cansina y aburrida, como tan misteriosa, mientras yo me complazco en los otros mundos, con su dolor y esa densa letanía que parece perseguirme y ofrecerme otras tareas y misiones humanas por cumplir aún.

Barcelona, 20 de septiembre de 2010.

Safe Creative #1104048893965
http://www.safecreative.org/work/1104048893965.
REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL

01
May
10

LA FACTORÍA DE FICCIÓN


LA FACTORÍA DE FICCIÓN
(Por Gina Martínez-Vargas Araníbar)

Mi amiga, la Cascada y yo, salimos comentando la fantástica película de Woody Allen: “La Rosa Púrpura del Cairo”, cuando descubrimos una puerta del Exit, ¿entramos?, me sugirió ella, yo moví negativamente la cabeza, mientras masticaba mis palomitas de maíz tranquilamente…Miré que la gente abandonaba la sala en una semipenumbra tras el final de la película, luego ella, interrogó en un tono de reproche: “¿por qué no podemos hacer algo distinto, alguna vez?, la miré confusa haciendo un gesto de “no sé” y como me domina un aire gamberril de picardía y gran curiosidad, le dije: “No es que estemos en un gran incendio, ni nos urge pasar por la salida de emergencia, peeero mira tú…—repuse alzándome de hombros —Me da igual salir por donde fuera…”. Ella me miró estupefacta y se le iluminó la cara con una gran sonrisa, como si  transgredir normas y seguir  juegos peligrosos fuera más excitante o como si detrás de la puerta del Exit, nos esperara un OVNI, maravilloso y multicolor, muy digno de ser visto por las dos…

Tras empujar aquella puerta de metal, nos escurrimos tras unos feos laberintos, la cara de mi amiga parecía reflejar el desencanto de una aventura fallida, pero de pronto la voz de un hombre negro, vestido de frac y pajarita, nos sorprendió: “¿A dónde bueno Señoras?, les recuerdo que este es un camino vedado al público asistente”—concluyó, mirándonos de hito en hito, con cierta intimidación, Taty y yo observamos el gran cortinaje color burdeos que tenía detrás, orlado de finos bordes o simulados hilos de oro, divagamos con los dientes albos y deslumbrantes del buen hombre, más bien correcto y amable en su misión…

—Espere, señor, —espeté yo—haciendo buen uso de mi educación. Según mi madre,  nunca fallaba tratar con gran respeto y cortesía a un portero.
—Mi amiga y yo venimos del Daily Mirror, fuimos invitadas para estar presentes, —inventé enseguida,  y así continué hilvanando una historia imaginaria, muy segura de mi misma,  dando cierto aplomo a mi respuesta.
—¿Y usted es…?—le preguntó a Taty—Ella me miró brevemente instándome a que yo siguiera con mi cuento chino…
—La fotógrafa Taty Waterfall—repuse, traduciendo su apellido. Y yo la reportera del evento Gina MC Pik ’Art.
—Oh, señoras mías, mesdames—dijo el hombre de color de la puerta, con un gesto de arrepentimiento. Sin duda ha sido un error, podréis pasar enseguida…

Taty, me miró interrogante e insegura y yo di muestras de haber sido ofendida y dando unas grandes zancadas, como alma que se lleva el diablo,  traspasé esos gruesos cortinajes, que el portero me ayudó a franquear, levantándolos con un brazo, mientras yo arrastré de  una mano a Taty e ingresamos con la presteza de una ilusión desconocida.

Cuando estuvimos distantes al hombre de la portería, le pregunté a Taty casi en un susurro:
—¿Trajiste tu cámara de fotos verdad?.
Ella, abrió su bolso y me la mostró, entonces yo di un hondo respiro.
—¡Vaya, menos mal!. Todo iba saliendo bien.

Habían amplios salones iluminados y la recepción parecía de película, súbitamente habíamos hallado una gran fiesta tras la puerta del Exit. Había una gran cantidad de rostros conocidos, gente a quienes yo creía haber visto unas tantas veces, que ya parecían familiares…De pronto Taty, exclamó: ¡Mira es Hemigway!…

—Sí, es verdad.—dije constatando el aspecto de ese hombre que parecía dar muestras de aburrirse entre esa multitud, e iba cogiendo copas de champaña servidas de una bandeja.

Taty, muy astuta ya había detectado que sus libros estaban por allí, sobre una mesa y cogiendo uno se le acercó a Hemigway, diciéndole:

—¿Señor Hemigway, me haría el favor de firmarme esta gran novela?.
Ernest Hemigway pareció salir de su abstracción y volviéndose a mi amiga y reconociendo su libro sonrío y dijo:

—Claro, por supuesto. —mientras rebuscaba en el revés de su chaqueta un bolígrafo.
—Para Taty, Waterfall —dijo ella, a la vez que Hemigway pareció garabatear el libro. Cuando se irguió el escritor nos miró a las dos y nos dijo:
—Esta es una noche esplendorosa, aquí no sólo podréis divertiros sino que disfrutaréis del talante y el humor de estas viejas glorias y haciéndonos un agur con la mano se despidió de nosotras, dedicándose a recorrer las mesas, como un condenado con una copa de champaña en la mano, y tras encontrarse con Scott Fitzgerald,  quien hacía lo mismo, nos olvidó por completo.

A lo lejos vimos al  calvo, seductor y talentoso pintor Pablo Picasso, parecía más enano al lado de la deslumbrante y altísima Rita Hayworth, pero él no se arredraba, por el contrario parecía retarse a sí mismo, tirándole los tejos y haciendo un alarde de su gran personalidad con las mujeres, haciéndola reír mejor que un bufón  al rey Arturo.

Ray Charles le arrancaba notas de jazz al piano y mi amiga, la Waterfall, emotiva y siempre al borde de las lágrimas, lloró de emoción al descubrir a su pintor,  Picasso. Más de una vez la tuve que calmar y evitar echara por tierra el trapicheo y las argucias del pintor malagueño con la Hayworth, deseaba tocarlo como si de una escultura se tratara, es tan sensorial que el efecto Picasso le resultaba tremendamente magnético.

Luego Taty, miró la gran mesa de pull y exclamó:

—Mira, ¿no es allí donde podremos jugar?…¡Oh, Marilyn, James Dean, Elvis Presley!..y este…¿cómo es que se llama?…
—Humphrey Bogart—concluí yo. —Sí, es fantástico ¿y todos apostados en esta fiesta?.
—Venir, venir —Nos llamó de pronto Elvis Presley. Nos acercamos y nos saludó muy amablemente y nos dijo en un tono confidencial:
—Esto a mi me huele a chamusquina, ya veréis los celos que se empiezan a sentir por este gran recinto…¿reporteras?.
—Así es, Gina MC Pik ‘Art y Taty Waterfall, reporteras del Daily Mirror, señor Presley, le dimos la mano y nos dijo haciendo un embudo con la mano:
—Si tenéis paciencia, aquí se desatará la de Dios…—profirió riéndose, mientras se golpeaba con el taco del billar una mano, pero antes de que se fuera del todo hacía la mesa de pull, Taty le hizo una seña y le dijo:

—Ssss….¿Puedes convencer a tus amistades para que posen y yo les haga una foto en esa mesa de pull?…Mientras tanto sacó del bolso la Nikon D90 digital y la preparó rápidamente para una foto. Elvis asintió muy simpático con nosotras mientras dirigiéndose a Marilyn, Jamés Dean y Humphrey Bogart, les dijo:
—¡Hey, unas amigas mías del Daily Mirror desean haceros unas fotos, posar para ellas…Marilyn dubitó y se llevó con cierto automatismo una mano hacía su rubia cabellera y sonrió, tenía un gran glamour, pero enseguida decidió sentarse sobre la mesa del pull, Humphrey Bogart más bien poco simpático y soso se quedó sentado en la misma silla, como pensativo, James Dean posó como quien va a disparar un tiro,  Elvis cogió el taco de billar y se lo puso al hombro, fue cuando nuestra fotógrafa buscó su mejor ángulo y sonó el opturador…Enseguida, Marilyn  río estruendosamente y nos saludó con la mano amistosamente desde la distancia.
Taty, me preguntó bajando la voz:

—¿Y eso fue para nosotras?.
—Sí, eso creo, —dije intentando responder con más sonrisas a las sonrisas a Marilyn.
—¡Hey, Norma Jean!— reclamó James Dean a su vez—has jugado muy poco en esta mesa, todavía  me debes ganar…
Pero Marilyn dejó esa mesa de pull y le pidió a Elvis que le tocara esa vieja canción que le gustaba, entonces nuestra Taty Waterfall, volvió a fotografiarlos, pero descubrió que su cámara los tomó en blanco y negro…
—Estas atinada hoy, no te pierdes una…—le dije yo.
—Mira esta pequeña —dijo Taty, señalándome a la risitos de oro que iba comiéndose los pastelillos de la mesa.
—¡Ah, yo sé quien es!. ¡Si es Shirley Temple!, amiga de mi madre…baila de maravilla, un zapateo que pa qué… y actúa como una gran estrella…
—¿Qué dices, cómo va a ser amiga de …?
—Vivieron en la misma época y hasta le respondió alguna carta, era su fan…
—¡Ah, comprendo!…—dijo Taty, distraida… Gina, fíjate con disimulo—me dijo—es imaginación mía o Bette Davis, aquella del sofá,  me ha guiñado un ojo, la he mirado dos veces y en las dos veces  ha intentado captarme la atención así…
—Es como dice Elvis—repliqué—aquí todos están un poco majaretas y no tardarán en armarla…

Ni bien terminé de decirlo y Picasso arreció una sonora bofetada a su novia Dora Maar, que paralizó la fiesta, todos los ojos se volvieron hacia ellos, parecían petrificados e incrédulos con el espectáculo, la pobre Dora, cubierta de llanto y con el rostro enrojecido, corrió despavorida hacia los lavabos, que a punto estuvo de quedársele un zapato, como avergonzada por tan bochornosa exhibición de celos, furias, perversidad de parte del pintor y un estilo deplorable de bravucón, camorrista. Encima, mirando a todos hizo ademán de limpiarse las manos…Enseguida se aproximó oportunamente Scott Fitzgerald quién intentando quitar hierro al asunto  dijo muy fuertemente: ¡¡Vidas Privadas Señores!!…Entonces la concurrencia intentó desentrañar el complicado entramado de la pareja por su cuenta y riesgo, entre cuchicheos y murmullos, girándose e intentando disimular el mal momento sufrido por Dora Maar, quien acompañada de un séquito de señoras cotillas y chismosas, lloraba amargamente sus celos por intentar poner en su sitio a Picasso, sin conseguirlo, pero tampoco él se hizo un gran favor, desde aquel día Rita Hayworth lo detestó como a la peste, porque el suceso en cuestión le hizo muy mala prensa internacional. Por allí se rumoreaba que la relación Dora y Picasso era del mas puro estilo sado-masoquista, una bomba explosiva y temperamental, por eso él era especialmente cruel con Dora Maar a quien siempre la retrataba llorando.

—¿Ese es tu Picasso?—interrogué  a mi amiga—Lo que es yo, no lo quiero ver ni en pintura…
—Lo sé. —dijo ella afligida— él será un gran pintor, pero Dora tampoco se merecía eso…Son temperamentos explosivos de artistas—apuntó.

En medio de todo el rumor de las conversaciones por suerte y de pronto Taty empezó a reirse y alzando una mano  saludó, cuando me volví saludaba al Rey del Pop, Michael Jackson, que hablaba con la bella Liz Taylor, quien intentaba ayudarle a limpiar su guante blanco manchado de mermelada. Un  Jackson al descubierto por la aguda mirada de Taty,  logró sonrojarse como un niño pillado infraganti y apenas saludarla inundado de una gran vergüenza.

—¡Hey, chicas del Daily! —nos llamó James Dean, súbitamente y se nos acercó. Las invito a pasear en mi nuevo coche, mi pequeño bastardo, es un gran Porsche Spyder 550, fantástico y único…Dicho esto me entregó su tarjeta.
—Enhorabuena por esa adquisición James, quizás nos apuntemos para salir contigo, mi amiga y yo terminaremos nuestro reportaje para el periódico y quizás quedemos uno de estos días, esta es mi tarjeta…
—¡Fantástico!,—cogió la tarjeta la miró por ambos lados y repuso antes de guardársela en el bolsillo.—Gracias, sí, las llamaré una de estas tardes…
—¿Por qué nos mira tan extrañamente ese Humphrey Bogart?—le pregunté a Taty…
—Muy fácil, hace 2 semanas se querelló con el Daily, ¿ya no lo recuerdas?. Difamaciones publicadas, aludió…
—Es verdad, claro ya lo recuerdo, este vino de Burdeos esta buenísimo…Espera, esa es Rita Hayworth, me encanta en su película “Gilda”, y es tan asombrosa como en el cine. —apunté…Le hice un ademán de brindis con mi copa y me respondió con el mismo gesto, desde la distancia  y muchos se quedaron mirándonos…Para ellos éramos grandes amigas y me hizo muy feliz…
—¿Te comportarás verdad o es efecto de ese vino francés?—repuso mi amiga,  la Waterfall.
—¿Pero tu la has visto cantando “Put To Blame On Mame”?, es única e irrepetible…

Aquella noche, salimos del Exit, como en una nebulosa, los caminos parecían cortados y en perspectiva cubista, sólo recuerdo que mi amiga Taty me llevaba hacia casa, diciéndome sin parar: “Ay, la MC Pik ‘Art, qué embriagada ha estado esta noche,… sólo te restará dormir y mañana será otro día”…

Yo no lo hubiera creído si Taty no acreditara con sus fotos lo vivido, es más, al lavar mis vaqueros desteñidos rebusqué los bolsillos y encontré la tarjeta de James Dean intacta,…Él ya no está en este mundo y todavía yo espero su llamada y el paseo en el gran Porsche Spyder 550, fantástico y único, como la gran factoría de ficción que triunfa cada anochecer en alguna puerta del Exit…

Barcelona, 01  de mayo, 2010.

Safe Creative #1104048894153
http://www.safecreative.org/work/1104048894153.
REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL

12
Abr
10

SIGO EN PIE

SIGO EN PIE
(Atribuido a Borges)

Me siento, a estas alturas de la vida, casi igual que cuando era joven. Mis propósitos, afanes, preocupaciones, planes, ilusiones, temores, limitaciones, aspiraciones y aficiones tienen, en lo general, las mismas características que en aquellos tiempos.

Estoy muy lejos de plantear mi felicidad en base a los bienes materiales y sigo siendo capaz de disfrutar lo que tengo sin caer en la desesperanza por obtener aquello de lo que carezco.

Tengo la fortuna de apreciar y dimensionar lo que me rodea y vivo en armonía con lo que soy capaz de generar por medio de mi trabajo diario.

Sigo esforzándome diariamente por ganarme el cariño y respeto de mi familia, amigos y compañeros de trabajo, pues siempre he sabido que los amores se mantienen y crecen a la luz de la devoción y cariño con el que se cuidan y bastante bien les hace regarlos frecuentemente con agua del corazón.

Mantengo vivos mis amores, los pasados y los presentes, porque ellos me dan la energía para seguir caminando.

Conservo los afectos de mis amigos en el reducto interno que para cada uno he ido formando a través de los años y lo cuido como un espacio que a perpetuidad y por derecho a cada uno corresponde.

Guardo un especial agradecimiento a todos aquellos que han aportado con generosidad un pedacito de su alma y su corazón contribuyendo a hacer de mi lo que soy ahora y lo que seré mañana.

Uso como energía pura la confianza que tuvieron y tienen en mi quienes me han ayudado a formarme durante todos estos años. Esas personas que estuvieron conmigo durante mis años niños, mis años jóvenes y mis años adultos, y que, en conjunto me han preparado, espero, para vivir bien mis años viejos que pronto habrán de venir.

Tengo presente a mis antepasados quienes me ofrecieron sus hombros para que mis pies comenzaron su trayecto y ahora cuido que mi par de piernas sean fuertes para que se apoyen en ellas los pasos de quienes de mi nacieron. Procuro que mis pies se conserven firmes y en contacto con el piso, aunque es frecuente que mi imaginación se de el lujo de volar y de soñar con un armonioso hoy y un mejor mañana.

Cuando en mi existe frío, producto de las lejanías, desavenencias y desencuentros con mis semejantes, llamo a la hoguera de mi corazón para que me fortalezca, y le pido que me de el calor que me permita asumir mis culpas para saber pedir perdón.

Y cuando recibo por cualquier motivo la disculpa ajena, trato de ser de fácil perdón y olvido. Bastante penitencia paga quien asume su culpa como para se cometa el exceso de hacerle el momento más difícil.

Procuro vivir en paz conmigo mismo, pues se bien que no se puede ofrecer tranquilidad cuando uno mismo no la tiene para si.

Se que para volar solamente se requiere dar fuerza a las alas de nuestra imaginación y tomar rumbo hasta donde la nada existe.

Sueño con una vejez acompañada en donde la acompañada, mano de ella sea mi guía y donde la mía sea su sostén.

Quiero repetirme en cada acto de quienes buscan una forma digna de vivir y que sus afanes impregnen mi alma para seguir adelante y vivir cada día como manda Dios.

Quiero tener algún día el privilegio de llegar hasta lo más alto donde el espíritu alto, tiene su fortaleza y nuestra fe su razón de ser.

 

 

28
Mar
10

QUEDA PROHIBIDO

QUEDA PROHIBIDO !
(AUTOR DESCONOCIDO)

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

25
Mar
10

LOA A LAS AMISTADES PELIGROSAS

LOA A LAS AMISTADES PELIGROSAS
(Por Gina Martínez-Vargas Araníbar)

Mucho se ha hablado del mito de Peter Pan, el eterno niño que no deseaba crecer y vivía en el país de “Nuca Jamás”. También es cierto que las mayores preocupaciones de nuestros padres fueron aquellas en las cuales era preciso no tropezáramos con cierto tipo de gente de nuestra edad, un tanto peligrosa, por su tendencia a influenciarnos y llevarnos supuestamente por un mal camino. Pero yo creo que más fueron los temores a la real peligrosidad, creo que hubo más sobre-protección, más miedo a que descarriláramos tan pronto de sus lineamientos, eso más bien, más idea que realidad. Loa a mis amigos y amigas más peligrosos que pudiendo crecer desearon ser niños eternos como Peter Pan y estuvieron siempre más allá del bien y del mal.

Hago una loa a mis amistades más peligrosas y más inquietas, porque me permitieron ser niña de verdad, tomarme la vida en broma, explotar en mi la vena más gamberra y poder ser una líder creativa, porque tuve que inventarme juegos para tenerles ocupados y generar entusiasmo en mi panda, así nunca dejé de ser la bluestocking del barrio, aún teniendo que generar discordias internas en algunas mentes de mis vecinos, que me veían pertenecer a esa edad ambigua de androginia y desde entonces ya rezaban por mi, porque fuese buena, estudiosa y no un problema para mis padres, con tanta inquietud desatada. Agradezco a mis amistades anónimas en el tiempo, por ayudarme a ser políticamente incorrecta, poco solemne y por darme la chispa para tener una actitud siempre transgresora y desafiante, por coadyuvar en mi a ser esa especie de enfant terrible y por suerte sin remedio; sin embargo, nada liberó a mi espíritu aventurero e inquisitivo de ir quemando etapas y seguir tras los laberintos e incógnitas que me presentó la vida, sin tener que acumular lecturas y leer a Dickens, Oscar Wilde o Lewis Carrol, o escuchar demasiado a Mozart o Chopin…aún sin ello, aprendí a ganar y a perder, a saber hallar entre los otros mundos el mío.

Creo es ventajoso tener unos padres que pese a todo crean en ti, que te otorguen el derecho a equivocarte, a ser imperfecta, que no esperen que tengas siempre que emular a los adultos y tengas ya los escarmientos que sólo te dan los años y los golpes. Si tienes buenos genes y además buenos padres, siempre serás la que estabas destinada a ser y si además te acompaña el sentido común, intuición y buena orientación, sabrás de sobra cual es tu camino, aunque tengas alma de marinero y el cotidiano y las amenazas más relevantes sean los naufragios y los conatos de suicidio, aún cuando la aguja de bitácora te destine hacía lo desconocido, tendrás un buen diario de a bordo y llegarás a buen puerto.

Loa a los grandes amigos y amigas más peligrosos, que sin saberlo me sacaron del camino de todos los demás y me ayudaron a mirar el carrusel desde algún rincón tranquilo y dejarme suponer que ese mundo era el de los otros, y que el nuestro estaba justamente en una galaxia distinta, donde nuestra alta peligrosidad era el detonante y el motor de nuestros sueños e ilusiones, que hicieron más felices y distintos esos días, y me llevaron a la certidumbre que el tiempo del compartir era preciado. Agradezco a los amigos y amigas más peligrosos del planeta, porque tuvieron fe en las cosas supremas que no se ven, que acompañaron mis silencios, mis esperanzas y mis anhelos y formaron conmigo otro mundo de verdad.

 

Barcelona, 25 de marzo, 2010.

Safe Creative #1104048894214

http://www.safecreative.org/work/1104048894214.
REGISTRO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL

06
Feb
10

LA LUNA

La luna
(Por Jaime Sabines)

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas

27
Sep
09

¿SÓLO EXISTEN ESCRITORES VAGOS?

Remington 

¿SÓLO EXISTEN ESCRITORES VAGOS?
(Por Rose Keefe)

Además de ser un escritor prolífico y exitoso ( Return to the Scene of the Crime, To Serve and Collect, Shattered Innocence , entre otros), Richard Lindberg también es un buen amigo mío. Y sin embargo, un día leí en su sitio Web un artículo suyo que trataba del bloqueo del escritor y que puso a prueba nuestra amistad.

Como muchos escritores que se ganan la vida con su arte, yo también tuve “períodos estériles”, un eufemismo para calificar esas horas horrorosas en las que uno se queda en blanco delante de una hoja o de su ordenador. No se le ocurren las cosas tan naturalmente como de costumbre, y en el peor de los casos, no se le ocurre nada. Richard, más que nadie, habría debido ser sensible a esta pesadilla que los ecritores conocemos todos. Y no obstante, esto es lo que él opinaba al respecto:

“Nunca he creído en el bloqueo del escritor. No existe. Sólo existen escritores vagos.”

Nunca se me ocurrió que Richard pudiera tener razón. Estaba demasiado ocupada regodeándome en mi indignación justificada y deseándole que se le cortaran los hilos de la creatividad a él también. Pero ahora estoy completamente de acuerdo con él…y me imagino que, al leer este artículo, otros escritores maldecirán mi progresión igual que yo maldije la de Richard.

En mi opinión, el bloqueo del escritor se debe a la confianza excesiva que se atribuye al concepto de “inspiración”. Nos solemos representar la creatividad como una ola que nos inunda de genio y deja contenido brillante en nuestra hoja o en nuestro procesador de textos al retirarse. ¡Que usted no me malinterprete! Es una sensación que ya he experimentado y es realmente estimulante. Pero no es la norma, y por lo tanto, al no “sentirse inspirados”, ciertos escritores simplemente no escriben. Esto es fatal si uno está decidido a ser un escritor profesional.

La inspiración puede estar ausente por varios motivos: cansancio, inquietud, distracciones exteriores, etc. Pero un escritor serio debe ser capaz de superarlo todo, ESCRIBIR y ya está. No vale buscar excusas pues siempre se puede modificar lo que se ha escrito si no gusta. Lo importante es escribir algo y retocarlo después si se piensa que se debe. Yo he escrito dos libros en dos años, y aunque tuve sesiones muy creativas, la mayoría del contenido lo escribí cuando no me apetecía para nada estar sentada a mi escritorio. Mi pareja se quejaba constantemente, mi editor examinaba minuciosamente mi segundo borrador que no le daba satisfacción, y mi jefe me mandaba a casa con dolores de cabeza monstruosos, pero yo me tomaba aspirina y volvía a escribir. Por supuesto tuve que revisar mucho pero, para un sorprendente porcentaje de mis esbozos, mi editor no modificó nada o casi nada antes de incluirlos en el manuscrito final.

Sé que puede parecer demasiado simplista pero cuando uno supera los obstáculos mentales y se esfuerza por escribir, una especie de ayuda divina entra en acción. Julia Cameron, autora del best-seller Artist’s Way , decía en The Right to Write , “La verdad es que, si uno quiere ser un escritor profesional y está dispuesto a trabajar para conseguirlo, tendrá la suerte de su lado, no en su contra. Es una ley metafísica sencilla.” Por el estilo, Goethe escribió: “Sea cual sea lo que pienses o creas que eres capaz de hacer, empiézalo pues la acción encierra una gracia mágica y un poder.”

Puede que usted no comparta mi creencia en la metafísica y la gracia mágica pero es indiscutible que si usted escribe, sea cual sea su humor, se encuentra un par de palabras más cerca de su sueño de ser un escritor publicado que si se hubiese levantado de su escritorio y hubiese visto la televisión o leído los frutos del trabajo de otro escritor. De hecho, al leer un libro o un artículo, no cometa el error de comparar su claridad con la de lo que usted escribió cuando carecía de inspiración. Esto es un pequeño secreto: es muy probable que lo que haya presentado el escritor a su editor inicialmente no sea lo mismo que lo que usted esté leyendo, pues una buena relación entre un autor y su editor puede hacer maravillas. Pero eso es otro asunto.

Estoy concluyendo este artículo así que usted tiene un motivo menos para quedarse sentado aquí leyendo el trabajo de otra persona. Ya es hora de que se dirija hacia su máquina de escribir o su teclado, aunque fuese sólo para enviarnos a Richard o a mí una carta y decirnos que no sabemos de qué hablamos. ¡Al menos estará escribiendo!

Copyright 2005 por Rose Keefe

La autora de este artículo, Rose Keef, ha publicado 2 libros sobre los “gangsters” más peligrosos de los Estados Unidos después de Al Capone.
http://www.bugsmoran.net

Traducido por Gaëlle Many
http://www.buckenmeyer.com

Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=1

08
Sep
09

MONSIEUR FLAUBERT, C’EST MOI

gustave_flaubert

MONSIEUR FLAUBERT, C’EST MOI
¿El Idiota de la Familia?
(Por Gina Martínez-Vargas Araníbar)

En cerca de  cuatro mil  páginas y en 3 tomos, escritos entre 1971-1972, comprendidos de la  existencia de Flaubert entre 1821 a 1857, y en una sobria edición de Gallimard, el filósofo existencialista Jean Paul Sastre,  se dio a la tarea de intentar demostrar lo indemostrable, que el gran novelista francés Gustave Flaubert, fuera considerado el idiota de su familia. Todos quisimos ser alguna vez Flaubert, igualar la agilidad de su exuberante pluma, dar en el clavo con el uso de “le mot juste”, como lo hizo este gran novelista y padre de “Madame Bovary” y la “Educación Sentimental”, entre otras. Escritores como el propio Joseph Conrad, Mario Vargas-Llosa, Tolstoi, Navokov, Henry James y Guy de Maupassant, lo han estudiado e intentado emular su genio y estilo escritural. Georges Perec,  se confesó como un saqueador de frases de Flaubert,  de su novela “La Educación Sentimental” e incluirlas en la suya llamada: “Las Cosas: Una historia de los años sesenta” y sólo por desear ser  Flaubert. Como lo dijera alguna vez el propio Flaubert:  “Madame Bovary, soy yo”.   Él,  quien supo meterse indudablemente en la piel de su personaje: Emma Bovary, hasta en el momento crucial de envenenarla con arsénico, narraría después, que padeció de largas y extrañas indigestiones;  jamás habría creído que pudiese ser considerado un idiota en su familia, sólo por haber aprendido a leer entre los 7 y 8 años, pero su proceso era distinto muy posiblemente, habríamos que analizar pacientemente, sin embargo, qué había dentro de un gran genio como Flaubert, si bien es cierto,  fue un mal alumno en su Colegio y  fue considerado un vago, porque él tenía su propio mundo, es posible que hoy en día habría sido diagnosticado como un niño con Síndrome de  Déficit de Atención, como muchos de nosotros mismos de pequeños, que pareciamos habitar en nuestro propio planeta, ensimismado en algunas nubes, un mundo particular muy propio de los artistas y creadores fantasiosos y más propio de las mentes creativas, que de las prácticas y muy afincadas en tierra firme, más dispuestas a vivir del mundo tangible, que a volar con sueños e imaginarios gravitantes y fantasiosos que poblaron su mente de ensoñaciones lejanas que lo mantenían soñando despierto.

Ya notamos en el filósofo Jean Paul Sartre, un apasionado interés por aquellos artistas y escritores famosos, inteligentes, de vida tormentosa y rebeldes, como Baudelaire, y Jean Genet,  caídos en cierto modo en desgracia y cuyas oscuras existencias se impusieron con un brillo inusitado, pese a un sino desgraciado. Gustaba de analizarlos en el marco de una antropología existencial, no exenta de crudeza, como propuestas audaces y no menos polémicas que sin lugar a dudas levanta aún ampollas con “L’Idiot de la famille”. Los propios editores de Sartre, juzgan ambigua la relación Sartre-Flaubert, por contradictoria, cargada de antipatías y manifiestas simpatías. Considera a Flaubert, el autor de una cosa, que por otro lado sólo su obsesión le incitó a proseguir escribiéndola.

En el estudio Sartriano saldrían a la luz algunos aspectos del genio, su infancia, su relación con una madre poco afectuosa y un  padre tirano, su dificultad con las palabras y su eterno deseo de emular siempre a su hermano mayor,  a quien vio como un modelo a seguir.

La novela de Flaubert, “Madame Bovary”, fuerte quizás para algunos puritanos de su época, le acarreó acciones legales por un tribunal. A lo que el español Francisco Umbral comentaría: “Al solterón más casto y feo de Francia, al masturbador literario de su prosa, al solitario que sólo vive orgías de tabaco y aburrimiento, en sus paraísos de humo y gramática, se le pone un proceso por inmoral”. Y más aun, ya en el siglo XX, es declarada “pornográfica” por La Congregación del Santo Oficio e incluida en el Índice de los Libros “perversos”.

A su vez Jean Paul Sartre justifica su razón para escribir sobre Flaubert del siguiente modo: “

…¿por qué Flaubert? Por tres razones. La primera, completamente personal, hace ya mucho tiempo que dejó de actuar, aunque esté en el origen de mi elección; en 1943, al releer la Correspondencia de Flaubert, sentí que tenía una cuenta que arreglar con él y que para ello debía conocerlo mejor. Desde entonces mi antipatía inicial se trocó en empatía, única actitud requerida para comprender. Por otra parte, Flaubert se ha objetivado en sus libros… ¿Cuál es, pues, la relación del hombre con la obra..? Por último, me pareció que para esta difícil prueba era lícito escoger a un sujeto fácil… Añado que Flaubert, creador de la novela “moderna”, está en el cruce de todos nuestros problemas literarios de hoy. Y ahora, debemos comenzar. ¿Cómo? ¿Por dónde? Poco importa: se entra en un muerto como Pedro por su casa. Lo esencial es partir de un problema…”

Sabiendo que nadie es profeta en su tierra, un genio en las distancias cortas es o será siempre uno más de la especie humana, con sus virtudes y sus defectos, alguien con sus peculiaridades comunes y sus excentricidades quizás, que al fin y al cabo hasta para sus propios allegados, se constituye en un ser querido, pero nada más. Otras historias de famosos escritores avalarían esta tesis. Cuenta Vila-Matas que pese a las grandes afinidades y la gran amistad fraguada entre los escritores Jorge Luis Borges y sus grandes amigos Bioy Casares y su mujer Silvina Ocampo, ésta buscaba mil estratagemas cada vez que Bioy invitaba a comer a su casa a Borges, en cambio, ese privilegio lo habrían anhelado muchos de sus férreos seguidores y admiradores. Oí alguna vez en mi familia, por comentarios veraces, que Borges en persona no deslumbraba en absoluto, como en sus libros, quizas era de aquellos genios que como Flaubert necesitaba tiempo para fluir con admirable contundencia, y parecía en cambio muy silvestre y muy “normalito” en sus tertulias entre amigos. El mismo Franz Kafka, ya sea por inseguridades personales o no,  fue publicado y dado a conocer gracias a las diligencias y publicaciones póstumas de sus libros, que le hiciera su buen amigo Max Brod.

Otro caso, quizas de los muchos acaecidos en famosos escritores,  es el poco aprecio y valor que le da la  propia famila a los escritos  de sus allegados. La poeta gallega Rosalía de Castro, encargó a sus hijas que una vez fallecida, quemaran sus poemas, cosa que las hijas realizaron, salvándose por suerte muy pocos de sus valiosos poemas. La hermana de Fernando  Pessoa, creería que no era su hermano quien escribía sino otro, tal vez en ello él mismo  tuvo parte de culpa, pues  tenía varios heterónimos, luego, ya al fallecer el poeta, la hermana consideraría toda la soledad de su hermano y se lamentaría con los años por ello. Se cuenta igualmente que la madre polaca del poeta Apollinaire expresaría alguna vez: “¿Mi hijo un poeta?. Decid más bien que era un haragán. Rostand: ¡Ese sí, que era un poeta!”…

Y volviendo a nuestro predilecto escritor francés,  Gustave Flaubert, deseo añadir que nunca se casó, que se dedicó en cuerpo y alma a escribir sus novelas y según Emile Faguet, la única relación sentimental que marcaría su vida y tuviera un real significado para Flaubert,  sería la que mantuvo con la poetisa Louise Colet, relación tormentosa e intensa que está preservada en las innumerables cartas que ambos se escribieron a lo largo de diez añós. 

 

Barcelona, 08 de septiembre de 2009. 

Safe Creative #1104048894108
http://www.safecreative.org/work/1104048894108.
REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL

08
Sep
09

EL CEMENTERIO

El cementerio
(Por Robert Desnos)
Versión: Raúl Gustavo Aguirre

Aquí estará mi tumba, y sólo aquí, bajo tres árboles.
Recojo sus primeras hojas primaverales
Entre un zócalo de granito y una columna de mármol.
Recojo sus primeras hojas primaverales,
Pero otras hojas nacerán de la feliz podredumbre
De este cuerpo que, si puede, vivirá cien mil años.
Pero otras hojas nacerán de la feliz podredumbre,
Pero otras hojas se ennegrecerán
Bajo la pluma de los que cuentan sus aventuras.
Pero otras hojas se ennegrecerán
Con una tinta más líquida que la sangre y que el agua de las fuentes :
Testamentos incumplidos, palabras que se pierden más allá de los montes.
Con una tinta más líquida que la sangre y que el agua de las fuentes,
¿ Podré yo defender mi memoria del olvido
Como una jibia que huye perdiendo la sangre, perdiendo el aliento ?
¿ Podré yo defender mi memoria del olvido ?

23
Ago
09

LOS ESCRITORES, ESOS MANIÁTICOS

 escritos

LOS ESCRITORES ESOS MANIÁTICOS
(Publicado el Viernes, 20 de Febrero del 2009 por Isabel Mallén)

La creación literaria no se explica con reglas, costumbres o tal vez manías a la hora de escribir, sin embargo, están presentes en escritores de todo el mundo.

¿Qué estímulos ayudan a desatar la imaginación?…

Algo común que recomiendan es leer novelas cuando se está escribiendo pero, a veces, cuando las musas están de vacaciones, sientes curiosidad de ver cómo se las arreglan algunos para que no decaiga la inspiración.
Y encuentran cosas curiosas, como por ejemplo:

“Yo camino y corro mucho. Creo que el cerebro se oxigena mejor”.

“Cuando retomo mi novela, para no distraerme, me premio al final con algo que me guste”.

“Después del desayuno, escribo primero a mano para después pasarlo al ordenador y así ir repasando lo escrito”.

“Escribo de madrugada, cuando se han ido todos a la cama y estoy tranquila”.

Porque otra característica que requiere la escritura es la soledad.

Cuando leo que a Claudio Magris le gusta la soledad de las cafeterías, una soledad bastante peculiar; me explico la espléndida definición que hace de las mismas en el libro “Microcosmos” y ante la pregunta dice: “La cafetería es un aislamiento especial, es el sitio donde la soledad se verifica en medio de los demás“.

Como J. K. Rowing que empezó a escribir su famosa obra “H. Potter” en la cafetería de su barrio, pero por otro motivo, el de que su pequeño hijito estuviera caliente mientras dormía.

A Sartre también le gustaba el ruido. En los cafés Sartre elucubraba sobre el existencialismo.

Marguerite Duras se llevaba el bar a su escritorio y simplificaba la inspiración con una botella de whisky a su lado.

Fédor Dostoievski escribía compulsivo, de día y de noche.

Borges se metía en la bañera por la mañana y meditaba sobre si lo que había soñado valdría para un poema o relato.

Carlos Fuentes siente cómo lo posee el alma de su difunto hijo a la hora de escribir.

Cortázar escribió “Rayuela” totalmente poseído por sus personajes, perdida la noción del espacio y el tiempo.

Isabel Allende hace conjuros antes de ponerse a escribir. Tiene fetiches y comienza siempre sus novelas el 8 de Enero.

Mario Vargas Llosa, que empieza la escritura a las 7 de la mañana, tiene un orden casi obsesivo, los libros de su biblioteca están ordenados por motivos curiosos: por tamaño, por países… y se rodea de figuras de hipopótamos de todas clases.

Saramago solo escribe dos folios por día, y ni una línea más.

T. S. Eliot escribía sólo un par de horas porque a la tercera hora, pensaba él, ya no estaba inspirado.

Thomas Mann le leía lo escrito a toda su familia y le pedía consejos.

Antonio Tabucchi sólo escribe en cuadernos escolares.

Neruda lo hacía con tinta verde.

Hemingway con una pata de conejo raída en el bolsillo.

Gabriel García Márquez necesita estar en una habitación con una temperatura determinada. Debe tener en su mesa una flor amarilla, de lo contrario no se sienta a escribir. Y siempre lo hace descalzo. Si no está inspirado, no escribe absolutamente nada.

A veces puede estar meses sin escribir una sola línea. Una vez alguien le aconsejó que, si quería hacer un buen relato, antes tenía que contarlo muchas veces, para ver qué partes atraían al oyente y cuáles le aburrían. Eso es lo que suele hacer con sus novelas. Las cuenta y las cuenta y las cuenta. Apasiona a la gente. Conforme las va contando va inventando nuevos detalles, hasta que ve que la historia funciona.

Señala que su maestro fue Hemingway. La lección que aprendió del narrador norteamericano fue ésta: “El descubrimiento de que el trabajo de todos los días sólo debe interrumpirse cuando ya sabes cómo reanudarlo al día siguiente“.

No creo que se haya dado nunca un consejo mejor para escribir. Es, ni más ni menos, el remedio absoluto contra el fantasma más temido por los escritores: la agonía matutina ante el papel en blanco.

Francesco Piccolo profesor de la Universidad de Roma, escritor y guionista de Nanni Moretti, en su libro “Escribir es un tic” exprimió el anecdotario y sacó ritos y manías de escritores de todos los tiempos.

Quizás no haya escritor que no tenga manías que le ayuden a encontrar confianza. Quizás son extravagancias creadas a propósito. Viven tan pendientes de la fantasía que se ponen muy nerviosos con las cosas terrenales, entre ellas, escribir. Y por eso hacen lo que hacen.

(artículo aparecido en : http://www.literaturate.com/los-escritores-esos-maniaticos/)

(NOTA: Yo le respondo a una amiga, porqué pongo a veces en mi blog escritos de otros escritores también:

Porque nos enriquecemos todos mejor así, porque no tengo un afán de protagonismo imperante y absoluto, porque deseo aportarles a otros lo mismo que otros escritos de otros, me aportan a mi misma, porque las visiones de otras ópticas nos dan también otra vertiente de entendimiento y porque nadie tiene la verdad absoluta, porque puedo ser útil también de otros modos indirectos en mi blog y dejar mis egoísmos particulares. Compartir nos enriquece. Siempre y cuando se respeten los nombres de los autores originales.  Si son mis escritos originales irán lógicamente firmados con mi nombre.)

27
Jul
09

EL AZUL DE LA LOMBARDA

Flor Azul (rosa Azul) 3

EL AZUL DE LA LOMBARDA
(Por Gina Martínez-Vargas Araníbar)

Cúanto cuesta alcanzar la cumbre más alta, cuánto es el arrojo con el cúal el héroe intrépido e iluso cree poder conseguir casi todo, mientras más jóven más osado y cree ser muy capaz de conseguirlo. Siempre en cierta edad de cándida  inmadurez, creemos saberlo todo alguna vez, creemos que la vida es una sucesión de días simples, dados, hechos ya por naturaleza, que los largos tallarines cuelgan de los árboles, dispuestos a ser cogidos, como decía muy convencida mi prima A*, que los desayunos y las cenas vienen casi, como llegaron alguna vez ciertos niños traidos en cigueñas desde París. En canastitas muy bien atadas y con sendos lazos de razo que adornaban y perfumaban el paquete novedoso y misterioso de una vida enigmática y aún sin conocer. ¡Qué tiempos aquellos de total e ingenua inocencia!. Cuando todo lo que nuestros padres nos ofrecían y ponían sobre la mesa, parecía caer como frutos prestos en  sazón, de algún árbol que ellos iban cogiendo al pasar, mientras paseaban tranquila y plácidamente entre los campos y los huertos… Los sendos regalos de Noche Vieja, que llegaban mágicamente de un día para otro, sin nosotros saberlo ni pedirlos. Eran los bienes mentirosos. Esos llegaban del cielo.

Sí, nuestros padres trabajaban y mucho, pero nosotros entendíamos muy poco de eso, nos lo proveían todo con una gran artimaña propia de los cuentos de hadas y nosotros casi siempre reíamos y jugábamos con los regalos y juguetes, inmersos en sueños y mundos artificiales difíciles de descifrar;  ellos vivian sus cosas y nosotros las nuestras, ellos miraban los relojes del tiempo y salían corriendo a trabajar. Nosotros sólo sufríamos indeciblemente en las mañanas, al tener que dejar el lecho tibio que nos arropaba en nuestra imberbe y fantástica inocencia, para ir al colegio, siempre igual, con el pelo arregladito, el uniforme y los zapatos muy limpios e impecables, los dientes cepillados después del desayuno de rigor, sin el cual las madres no consentian cruzáramos la puerta de casa, bajo amenaza que sin desayuno nos desmayaríamos en la fila de la formación, para vergüenza y extrañeza de todas las niñas formalitas y tan monas del colegio. Yo detestaba la leche, pero tras la intensa rogativa materna,  había que tomarla como agua, como me decía ella a menudo, mientras ella, inventaba argucias para hacérmela parecer distinta cada mañana, le añadía más cocoa para disimular ese sabor que yo detestaba de la leche de vaca. ¡Dios, qué sacrificios infantiles!. Al menos, eran los únicos que conocía yo, aparte de eso todo era  parecido a una juerga .

Tras aprenderme la tabla del 2 en el cuarto de hora de plazo que me dio mi padre, yo  también aprendí a chantajearlo sin malicia deliberada, le había pedido me comprara a los quince años un auto Volkswagen,  de los de verdad, y me lo prometió, debía llegar a los 15 para ser mayor y hacer lo que quisiera, porque a mi su cochazo Ford Custom, tan grande, no me gustaba mucho, me parecía facineroso, muy familiar, no tan personal, por eso no sólo me fascinaron desde entonces los coches chicos, tipo europeos y más prácticos, hasta parecía ser una buena pobre,  muy considerada y pedir muy poco… Qué fácil parecia todo entonces. Sin embargo, yo ignoraba muchísimas cosas de la vida. Sin saberlo deseaba crearme una especie de panacea dulce, parecía ir buscando lo que los alemanes llamaron alguna vez  la Die Blaue Blume o la “Flor Azul”, símbolo de lo inalcanzable.

Jugando un día con mi hermano mayor, un niño superdotado, que ya para entonces tenía indicios de tener vocación de científico y había recibido unas cuantas azotainas contundentes e inclementes de mi padre, por hacer ya desde niño sus ingeniosos y sesudos experimentos con la jeringuilla de inyectables que guardaba mi padre tan celosamente envuelta en una franela, en algún armario,  para inyectarnos si caíamos enfermos; introduciendo esa aguja de inyectables en los árboles, para descubrir lo que le decía esa sabia y preparar sus compuestos químicos y sus raras mezclas en formas de aguas de distintos colores,  que ponía en frascos de cristal, que yo miraba y admiraba con recelo inquietante y cierta perplejidad, y como era una niña curiosa con afán competitivo, admirado y copión, por seguirlo en sus extraños inventos, lo reté un día a que yo haría un agua de color azul, —agua que dígase de paso, nunca logré crear, en mi ilusa, infantil y picona inventiva imaginaria de entonces— .Ese no era mi camino, yo me convertí con los años y el tiempo en una mujer de letras y en sus experimentos químicos yo siempre llevaría las de  perder, ni los entendía, ni era capaz de penetrar en el alma e importancia de esos experimentos. Lástima para mi hermano que mi padre lo pilló, porque la aguja de la jeringuilla de inyectables se quebró, y hasta pudo haber perdido su temprana aptitud vocacional por la investigación química, por el dolor que le ocasionó mi padre con las tundas reiteradas a su desobediencia, y en su intento por hallar y descubrir ficciones experimentales, en su mentalidad de un niño científico e inquieto. Ahora ya es un reputado y eximio Químico Farmaceútico Clínico, catedrático de algunas Universidades y además Coronel de la Sanidad de Policía, y un padrazo de primera, de quien me siento muy orgullosa; pero he de confesar mi larga y frustrada desazón por no haber hallado ni la piedra filosofal de Aristóteles, ni el Dorado de los Andes, ni el Santo Grial perseguido por El Rey Arturo, ni la gran panacea dulce para mis males, ni siquiera haber logrado inventar la tan anhelada agua de color azul,  para lograr ganarle las apuestas.

Con los años he sabido que de hallar el aciano y la achicoria, plantas que por cierto crecen en Europa Central, quizas  habría extraido el elixir azul tan anhelado entonces, para dejar con un palmo de narices a mi pequeño y hábil científico, pero en mi camino nunca me encontré con eso, si lo habría sabido nunca habría esgrimido tan alegremente tal reto. Además hay una larguísima lista que va detrás de ese gran símbolo por hallar la flor azul, simbolo de lo inalcanzable, lo infinito, del afán de un amor romántico y metafísico, el anhelo por el conocimiento de la naturaleza y en consecuencia de uno mismo,  unido a ello una aspiración suprema de lo inaccesible. De hecho la rosa azul,  el día de hoy  ha podido ser creada, eso me dicen a mi las enciclopedias más versadas en botánica. Sin embargo, Novalis, preso de la profunda conmoción que imprimiera en su alma la prematura muerte de su amada Sophie Von Kühn, escribiría su novela Heinrich Von Ofterdinger, novela romántica de la apoteosis de la poesía, en donde se exalta la épica sobre La Guerra de Cantantes Wartburg, (surgida en 1266); sin embargo, la novela fue escrita de 1800 a 1802, publicada póstuma por Friedrich Schlegel. Novela en la cual “el joven Heinrich, homónimo de la novela sueña que camina por un extraño paraje y entra a una cueva que contiene una brillante flor azul, rodeada de cientos de flores de diversos colores. Heinrich, sólo tiene ojos para la flor azul, la cual él contempla lleno de ternura. En la “Flor Azul”, no solamente se unen la naturaleza, el hombre y el espíritu humano”. Se dice que esta novela fue inspirada en Novalis, por la pintura de su amigo Friedrich Schwedenstein, al pintar una flor azul, como símbolo de la utopía universal.

La simbología derivada de la “Flor Azul” esta muy presente en la literatura y la pintura, pero casi siempre esta imbricada profundamente a ciertos valores elevados que se aspiran en la existencia, el ideal perfecto, romántico como en la ideología de Adalbert Von Chamisso, quien dijo haber encontrado “la flor Azul del Romanticismo” en las montañas del Harz; Joseph Von Eichendorff escribió su poema sobre la “flor azul”, Hertha Vogel-Voll usa la flor azul en su cuento Die Silberne Brücke (El puente de plata), como un elemento que da su poder mágico a los cuentos de hadas, mientras Goethe buscó en Italia la Urpflance o “planta original” que se refiere a la flor azul y Heinrich Zschokke, la utilizó en su novela “Der Freihof Von Aarau” como un símbolo del amor y el anhelo. John Le Carré, el padre de “El Espía que surgió del Frío”, hace decir a uno de sus personajes: “Yo me consideraba un romántico, siempre buscando la flor azul” en su novela: “Una pequeña Cuidad en Alemania“. Mientras en la novela “Una Mirada en la Oscuridad” (A Skanner Darkly), de Philip K. Dick, se juega con el artificio de una droga derivada de una planta de flores azules. Esa simbología ha tenido siempre un papel importante relativo al afecto idealizado y supremo del amor y al hecho de intentar alcanzar grandes ideales a veces inalcanzables….En 1960 Werner Helwig publica su historia sobre el movimiento juvenil Wandervogel o “la Flor Azul del Wandervogel”, quienes utilizaron en canciones la flor azul como símbolo.

Con la madurez de mis años, y mientras veía deslizarse el agua azul intensa entre mis dedos, al lavar la llamada col lombarda, col roja o simplemente repollo rojo, fluyeron los años de mis memorias para atrás y pensé que había hallado por fin el secreto de un imposible, buscado y atesorado toda una vida y por desafiar al científico de la familia. Entonces comprendí que no todas las respuestas llegan cuando las buscamos prematuramente, sino que van cayendo dulcemente, como caen al marchitarse las hojas del otoño.

Barcelona, 26 de julio de 2009.

Safe Creative #1104048893996
http://www.safecreative.org/work/1104048893996.
REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL

12
Jul
09

EL LAMENTO DE LOS PARAÍSOS PERDIDOS

Picture 37

 El LAMENTO DE LOS PARAÍSOS PERDIDOS
    (Por Gina Martínez-Vargas Araníbar)

Mirando hacia esa gran casa fue como un día descubrí a instancias de mi hermana, el lugar de donde provenía la infelicidad terrena, así fue como un día yo sentí que aquello me superaba y fue cediendo hasta despojarme del falaz paraíso terreno que una vez ideé en mi mente y en mis ilusas tardes vacías de mirar hacia lo lejos y sentirme privilegiada de participar de la tranquila y verde naturaleza del lugar. Un paraíso, era lo que un día supuse yo, que habitaba en aquel pedazo de mundo, que la poca agudeza de mis sentidos había apenas empezado a vislumbrar, cuando supe lo demás.

Llegué a creer que en algun lugar del planeta había paz, amor y libertad, pero ni la poética de la injusticia, ni la apoteosis de una feliz primavera que fluye y florece, logró evitar que mis ojos y mi corazón logren sentir ese dolor, esa infame soledad de los abandonados, de las almas buenas privadas de su libertad,  que sufren y no son amadas. Siempre había supuesto que por ejemplo no había nacido para las despedidas, porque se debía decir adiós, un adíos de verdad y sin ambages, y son cosas que duelen en el alma y en el corazón. Fui comprendiendo que desprenderse de lo amado, era privarse de algo muy grande y muy querido, lo supe por primera vez a los 4 años, cuando mis padres hacían intentos inútiles para distraerme de la anunciada marcha de Rumualda, la mujer que me criaba y a quien adoraba con cierta vehemencia enfermiza; todo hacía presagiar que mi alma de pequeña niña se oscurecería hasta la médula cuando la ví marcharse de mi vida. Era una chica casi adolescente, a quienes sus humildes padres campesinos  reclamaron y vinieron un buen día a apartarla de mi, a arrancarla de mi lado y llevársela consigo para la eternidad…Ese dolor aún está clavado en mi, quizas como anticipo de aquellas cosas que nos marcan para siempre y que sin saberlo se sucederán, en otras fechas, otras edades, otras lluvias por caer. También supuse que no estaba hecha para los dolores del desamor, para llorar tras los chubascos de tormenta, para olvidar los días y momentos más felices, para estar triste y no saber reír, …pero un día los viví también…Un día el resplandor de mi ventana se vistió de gris, sin vida, ni esperanza y supe del dolor de las ausencias. Tuve que saberlo como aprendizaje del dolor, como enseñanza de lo que representa la vida fugaz, como pasajera efímera de un destino y quizas como ciudadana casual que habría preferido no nacer y estar aquí, pero ya nada podría devolverme a la negación de lo absoluto, lo que sucedió con mi llegada no tenía opción y se había convertido en algo inevitable, como si el sello de la fatalidad y el desencanto me hubieran marcado muy temprano, ese hecho que me da con cierta frecuencia la sensación de lo irremediable y me pesa con cierta asiduidad, dándome la certeza de lo inexorable y viene a constituirse quizas en mi lado más oscuro e insensato, al reflexionar sobre mi existencia.

Había criado a mi cachorro Marco en principio sin gran ilusión porque me sacaba de mi mundo y lo revolucionaba todo, pero esa sensación se fue muy pronto y se hizo querer con sus locas gamberradas, chospando como los niños traviesos y felices, destrozando sus juguetes, las zapatillas y las cosas que encontraba a su paso, se le perdonó los destrozos por pequeño e inconciente y hasta nos reimos de las marcas de sus dentelladas, desperdigadas en las cosas, como huellas de su infancia loca y muy feliz, un tanto dispersa y contagiante. De su estilo infantil y juguetón nos transmitio mucho a los mayores de la casa, fue inevitable caer rendida ante los encantos de un bebé de perro y hablarle como a los bebés o mimarlo y caer en estilos casi ñoños  al tratarlo y expresarnos, con lo extremadamente gracioso y juguetón que era de pequeño. El tiempo lo ha hecho adulto y sigue siendo tan gracioso y tan amado por nosotros,  que criarlo ha sido una experiencia bella y gratificante. Ingresar a su mundo me ha sensibilizado aún más con el mundo de los animales y en muchas cosas me habrá hecho a no dudarlo, en un ser humano mejor. Por otro lado, Marco no ha conocido jamás el dolor, hasta dormido,  sus sueños son velados y respetado en su individualidad de hijo pródigo y mimoso, por eso algunas noches que sueña o llora durmiendo o intenta ladrar, me he preguntado yo la razón de sus pesadillas y dolores inventados, si siendo tan amado y estando tan pendientes de él como si de un pequeño rey se tratara, le suceden. Y pienso al calmarlo de sus pesadillas: “No hay caso que Marco a salido a mi de imaginativo. ¿En qué mundos se meterá dormido mientras sueña, qué batallas tendrá que librar y cuáles serán las oscuras razones de sus pesadillas?”.

Marco haciendo la siesta_editedMarco, un perro feliz

Yo que podría ser una Juana de Arco contra el mundo de los otros y quizas nunca lo seré, me he dedicado a narrar aquí los lamentos de ciertos paraísos perdidos, que acabo de descubrir y es seguro que de heroína tenga muy poco, más bien sí de cobarde e hipersensible, corazas que no me cubririan de nada, ni de las lluvias, ni me harían más fuerte para las duras batallas de esta vida,  por lo que de seguro tendré que volver a llorar,  por la razón de mi conciencia, mi extremada conciencia de las cosas y los seres como Marco,  que veo desde mis ventanas,  privados con duras cadenas de su libertad, para jugar, para chospar alegremente y que de tarde en tarde me traen una extraña y oscura pesadumbre,  por lo que es la vida y por la crueldad de unos duros e insensibles corazones,  que han convertido mi supuesto paraíso en un prolongado lamento que me llega desde lejos,  como el reclamo y la desdicha de soportar muy mal la suerte. Por ese perro niño que no reirá, ni chospará feliz en libertad,  por esos prados que miran sus ojos extenderse hasta el infinito y llora su esclavitud inútilmente y nadie le responde como a un pequeño rey, ni cuida de sus pesadillas,  porque unas cadenas lo atraparon y ya nunca vivirá feliz, teniendo en cambio que dormir para olvidar que está cautivo y procurar tener sueños más felices e idear algúna infancia que jamás tendrá y  le arrebataron el metal de unas cadenas y  un duro corazón de piedra, para confinarlo al pequeño y único espacio cercano a un árbol y una gran casona,  donde no hay amor para otorgarle su preciado derecho a la libertad y donde jamás vendrá una Juana de Arco, compasiva y valiente a pelearse con el mundo o por ser una cobarde,  o ser  incapaz de ablandar duros corazones y romperle sus cadenas, para llevarlo hacia el lugar alegre y feliz de su niñez perdida, hacia la inmensa y anhelada libertad de sus felices sueños…Si jamás lo haré,  para sentir ese dolor,…yo tampoco habré nacido.

Para dos perros niños ( Charly y Trasto), que aspiraría liberar de sus cadenas. Sugerencias, no para mi mundo de  idealista, soñadora, sino para enfrentarse al mundo real y a duros corazones y cadenas mentales, sociales y a gente que no ama a los perros, ni a otros animales.

Barcelona, 06 de julio 2009

Safe Creative #1104048894054
http://www.safecreative.org/work/1104048894054.
REGISTRO PROPIEDAD INTELECTUAL

12
Jul
09

EN LA NIEBLA

En la Niebla
(Por Hermann Hesse)

¡Extraño vagar entre la niebla!
Solitario está cada arbusto y piedra,
ningún árbol mira al otro,
cada uno está solo.

Lleno de amigos estaba para mí el mundo
cuando mi vida era clara todavía;
ahora que la niebla cae,
nadie más está visible.

Verdaderamente, nadie es sabio
si la tiniebla no conoce,
lo inevitable y silencioso
de todo lo aparta.

¡Extraño vagar entre la niebla!
Vivir es estar solo.
Ningún hombre conoce al otro,
cada uno está solo.

05
Jul
09

IWTOLD GOMBROWICZ Y LA GIOCONDA

 

WITOLD GOMBROWICZ Y LA GIOCONDA
(Juan Carlos Gómez)

Gombrowicz era todavía un adolescente y ya el mundo se la hacía insoportable. La familia, la sociedad, la nación, el estado, el ejército, los ideales, las ideologías y él mismo le resultaban unas caricaturas. Erraba por los campos cabizbajo aplastando terrones con la punta de sus zapatos. No había dejado de creer pero la fe ya no le interesaba por lo que su soledad llegó a ser completa.

Cuando observaba a sus compañeros de la infancia, pequeños campesinos que habían integrado una guardia que él organizaba y comandaba, se daba cuenta que ellos no eran caricaturas, eran sencillos y sinceros. No podía comprender por qué la cultura y la educación falsificaban al hombre, mientras el analfabetismo daba buenos resultados. Viajando en tren hacia Varsovia, en circunstancias extrañas y dramáticas, se le vino a la cabeza una idea que, por lo menos en parte, le aclaró este enigma.

En la estación siguiente a la de su ascenso al tren subió uno de sus tíos Kotkowski y se sentó junto a él. Era un hombre mayor, terrateniente, tirador excelente y apasionado por la caza. De repente miró a su alrededor: –Salgan, por favor. La gente observó que estaba armando un revolver, y otra vez con tono firme pero sin levantar la voz : –Salgan, por favor. El compartimento se vació en un santiamén, entonces el tío le guiñó un ojo.

La Gioconda

“Por fin, un poco más de espacio. Había tanta gente que no sabía lo que decía. Ando mal de los nervios, no puedo dormir, voy a Varsovia a ver si allí mejoro un poco” Gombrowicz se dio cuenta que se había vuelto loco, que dispararía si lo provocaban, tuvo que convencerlo al guarda del tren de que podía controlarlo hasta que llegaran a Varsovia.

“Es terrible que todo terrateniente tenga que ser un excéntrico y haya de comportarse como si estuviera chiflado; –¿Tú crees? Pero sí, es verdad, lo he observado, se han vuelto tan extravagantes que da vergüenza, serán sus fortunas que se le han subido a la cabeza; –Sabes tío, yo tengo una teoría (…)”

“La gente sencilla vive una vida natural, sus necesidades son elementales y por lo tanto sus valores son verdaderos; –¡Qué cosas dices!; –Para un hombre rico, en cambio, el pan, por ejemplo, no es un valor porque está saciado de pan. Un hombre rico no tiene que luchar para vivir, entonces inventa necesidades artificiales, es decir, falsas: el cigarrillo, la elegancia, la genealogía, los galgos, por eso son excéntricos y no encuentran el tono adecuado”.

La necesidad artificial y falsa del cigarrillo Gombrowicz la emplearía mucho tiempo después en la polémica que mantuvo con Jean Dubuffet sobre la naturaleza de la pintura.

Con esta explicación que le dio al tío no sólo resolvió el enigma de la educación y el analfabetismo, sino que también dio una clase doméstica de lo que el marxismo llama la dialéctica de las necesidades y los valores.. La idea sobre lo artificioso de la forma de las clases superiores iba a ser uno de los puntos de partida de su trabajo artístico.

“Cuando, transcurridos una decena de años, narré a los hombres de letras del café Ziemianska, cómo por miedo a un revólver cargado llegué a concebir una de las tesis fundamentales del marxismo, los contertulios se me echaron encima acusándome de fabulador”.

Quizá sea útil saber, para estar informado sobre la verdadera naturaleza del cigarrillo, esa arma terrible que Gombrowicz esgrimía para combatir a la pintura, que fumaba cuarenta cigarrillos por día, y que los sostenía al modo de los fumadores de pipa.

Los cigarrillos que fumaba eran horribles y muy fuertes, dejaba el paquete sobre la mesa, y si alguien le ofrecía cigarrillos importados, los rechazaba con dignidad: –No, gracias, yo fuma Tecla. Quien le ofrecía con frecuencia cigarrillos norteamericanos era un personaje del café Rex, un suizo alemán al que todo el mundo llamaba Philip Morris. Elegante, serio, puntual, sólo fumaba esa marca de cigarrillos. Gombrowicz le despreciaba sistemáticamente esas invitaciones, pero lo desplumaba jugando al ajedrez, poca plata, apenas le alcanzaba para pagarse una comida.

Gombrowicz emprendió su peregrinación a Francia como un estudiante sin mundo, provinciano y, no obstante, profundamente ligado a Europa, para poner a prueba las conclusiones que había sacado de la clase doméstica que le había dado al tío Kotkowski sobre la dialéctica de las necesidades.

En París caminaba por las calles, no visitaba nada y no tenía curiosidad por nada. Su indiferencia no era más que una apariencia que ocultaba en el fondo una guerra implacable. Como polaco, como representante de una cultura débil, tenía que defender su soberanía, no podía permitir que París se le impusiera. La necesidad de preservar su independencia y su dignidad le impedía gozar de París, no podía admirar a París.

“¿Le gusta París?; –Así, así. A decir verdad no he visitado nada; –¿Por qué?; –No me gusta levantar la cabeza delante de los edificios y, en general, las visitas turísticas me aburren y deprimen; –¿Así que París no ha tenido la suerte de caerle en gracia?; –Bueno… más o menos… no mucho; –Pero, cómo, ¿no le gustan las perspectivas de la Place de la Concorde?; –Cómo no, siento respeto por todo ese Gótico y por el Renacimiento. Lástima que la población no esté a la altura… Para ser sincero los parisinos son más bien feos y carecen de encanto…”

Desde muy joven la admiración constituyó para Gombrowicz una actitud impracticable. No sé que es lo que habrá hecho en Polonia pero aquí, en Buenos Aires, entraba a las exposiciones renqueando apoyado en alguno de nosotros; si le preguntaban algo, en algunos casos alegaba que lo hacía para compensar alguna falta de balance de la propia exposición, y en otros porque le dolía mucho una pierna, y que era una lástima que la belleza de la pintura calmara menos el dolor que una aspirina.

Cuando en la quinta de Hurlingham me presentó las esculturas metálicas de Giangrande evitó que me pusiera en pose de admiración: –Vea, son unos pluviómetros muy especiales que se fabrican aquí para una empresa agrícola. En París, en una de esas tardes de vagabundeo, acompañó a su amigo Jules al Louvre.

“Cuando se me ocurre ir a un museo me preocupo mucho más por los rostros de los visitantes que por los rostros pintados. Mientras los rostros pintados miran con una tranquilidad soberana, en los rostros vivientes y reales se nota algo convulsivo y desesperado, falso y ficticio que hasta puede asustar a una persona poco acostumbrada. Ah, por Dios, estas miradas piadosas o conocedoras, ese esfuerzo para ‘estar a la altura’, esa pseudo profundidad que se junta con todo un mar de pseudo impresiones, pseudo sentimientos, pseudo juicios (…)”

“La Gioconda es una hermosa tela, pero si Leonardo da Vinci hubiese podido presentir las convulsiones que originaría su cuadro, es posible que hubiese aniquilado el rostro pintado para salvar los rostros reales”.

Jules había adoptado de repente un aire místico, se acercaba a los cuadros en estado de tensión, Gombrowicz pensó que adoptaba esa pose para atraerlo a su culto, mientras tanto echaba miradas desabridas a los cuadros con una mezcla de menosprecio y aburrimiento que le producía el exceso de pintura: –¿Por qué me haces reproches?, no comprendes que yo no miraba los cuadros, sino otra cosa; –¿Qué cosa?; –La gente, tu miras los cuadros y yo miro a la gente que admira los cuadros, tienen una expresión estúpida, ¿entiendes?, un hombre al admirar un cuadro pone cara de imbécil, ¡es un hecho!.

La belleza de la pintura afeaba la cara de los admiradores, el cuadro era hermoso, pero lo que había delante del cuadro era esnobismo y un esfuerzo torpe para advertir algo de esa belleza de cuya existencia se estaba informado.

El sentimiento de admiración que aparece de vez en cuando en las obras de Giombrowicz, es un sentimiento de admiración derrumbado, enfermizo y teatral. Con una expresión de perfecto campesino Gombrowicz echaba unas miradas descuidadas a aquellas salas llenas de la monotonía infinita de las obras de arte. Bostezaba. La expresión de Jules rayaba entre la histeria y el odio: –Estoy harto, Basta. ¡Vámonos! Salimos al mundo, ¡qué delicia!: sol, mujeres.

“Cuando hombres normales e inteligentes en todas las demás realidades se pierden de modo tan lamentable frente a cierta clase de fenómenos, esto quiere decir que hay algo de falso y de malo en su relación misma con esos fenómenos. Y, por cierto, en el terreno artístico se acumuló una cantidad tan grande de absurdos, paradojas, falsedades, que eso no se puede explicar sino por algún error básico en nuestro modo de tratar el asunto. ¿Cómo explicar, por ejemplo, que delante de un cuadro firmado por Rafael nos muramos de entusiasmo y la copia del mismo cuadro aunque perfecta nos deje fríos?”.

El escritor debe obligarse a desarrollar una política frente a la cultura, no puede dejarse subyugar, debe conservar su soberanía y no tan sólo en atención a su yo. La atracción que produce la belleza en el arte no tiene lugar en una atmósfera de libertad, una voluntad colectiva que pertenece a la región interhumana de la que no tenemos conciencia nos obliga a admirar.

De modo que somos puestos en el trance de tener que admirar, la relación que surge entonces entre el que admira y la belleza que admira es falsa. En esta escuela de tergiversaciones se ha formado un estilo, no sólo artístico sino también de pensar y de sentir de una elite que se perfecciona y consigue la seguridad de su forma de una manera inauténtica.

“¿Cómo es posible reducir todo eso a la pura estética y a una retórica estéril y vacía sobre la grandeza del arte? ¿Cómo se puede de tal modo enseñar la literatura y el arte a los niños en las escuelas acostumbrándonos desde pequeños a una pura ficción? Nuestra vida artística se desarrolla en un clima de perpetua mentira, y es por eso que la clase culta no tiene ningún real contacto con la cultura y que, en verdad, todas nuestras actuaciones culturales recuerdan mucho más un rito solemne que una auténtica convivencia espiritual. Mientras no tengamos el valor necesario para dejar las ilusiones, mientras no lleguemos a una mejor conciencia de las fuerzas que nos dominan, siempre el rostro pintado de la Gioconda va a transformar nuestro propio rostro en algo… algo… en fin, en algo bastante dudoso”.

 

01
Jun
09

MEMORIAS DEL OLVIDO

 Persistencia de la Memoria 2

                             MEMORIAS DEL OLVIDO
                      (Por Gina Martínez-Vargas Araníbar)

No sé olvidar, pero manejo bien el arte de saber perder. Alguna vez los resplandores pálidos de la luz matutina me recuerdan cosas, cosas que quizás estuvieron alguna vez en mi vida y ya no estan; es imposible que las partículas de Hitch, representando a La Nada, inunden de pronto mi materia gris y amanezca una buena mañana sin recuerdos, sin olvidos y sin nada que poder argumentar frente a un presente que fluye vertiginosamente, más si se sabe por la Resonancia Schumann, que el tiempo terrestre se acelera cada vez más, razón de más como para tener la certeza que yo tampoco podré quedar vagando en alguna nebulosa sin tiempo, sin pasado, ni presente, en algún país de la luna o en la transparencia diminuta de alguna gota de rocío.

Si no saber olvidar es tener el lujazo de descubrir, que a pesar de estar vencida de un gran tedio matador en ciertas tardes estivales, de pronto hallas toda la magia del cinemascope, en unas paredes blancas o algún techo, sin ángeles ni madonas, que te remiten hacía los cines de una ciudad perdida, que sólo viven danzando en tu memoria y parece ser la ciudad que vive y dormita detrás de un vaso de vino, que por anhelar sus efectos cargados de ternura y de nostalgia, perseguiste un día, para quedar marcada cual cristalinas notas musicales impresas en un pentagrama y cuya embriaguez dulce y dolorosa te perdió…No importa, son la memorias del tiempo, las memorias del olvido. Como diría Ciorán, —mi filósofo rumano del absurdo, que como yo, nunca quiso nacer— “Lo que ganamos en conciencia lo perdemos en existencia”. Se puede ser experta en películas como experta en decepciones, como un Philips Marlowe, personaje de Raymon Chandler, aficionado al alcohol y el ejedrez y también a sobrellevar lo que se va incrustando duramente en las entrañas. Así, Marlowe descubrió en “El Largo Adiós”, el angaño que sufrió de su falso amigo: Terry Lennox. La belleza sublime se preserva en la fragancia, sin lugar a dudas…y perduran en el tiempo mis ilusiones y mis cines, por fortuna, aún cuando ya todos se fueron a dormir y se apagó la luna.

Si no saber olvidar es vivir en medio de constantes metrallas de flash backs, de fugas y sonetos, en un intento de evadir la realidad, sortear los mapas y tras desayunar en París, sin emular a Audrey Hepburn y sin diamantes,  termines cenando en Barcelona, acompañada de chelos y violines una vez más tristes y nostálgicos y otras inundada de veloces y excitantes allegros tragicómicos, en alguna plaza detrás de la ciudad dormida y palpitante, que aún mantiene el pulso de unas noches de bohemia y embriaguez, para pagar la factura implacable del tiempo, describiendo círculos concéntricos antes de dormir, recordando, sí, siempre recordando los olvidos, de aquellos armarios de la intimidad, y en el viento la percepción lúcida y vespertina de música de violines y estradivarius surgidos de la noche, atraidos por los impulsos de un siroco suave y compasivo, que llegan hacia mi ventana.… Si aquello es no olvidar, yo me quedo allí, en las fragancias, los vagabundeos de mi nebulosa sin pasado y sin presente, en las bóvedas aterciopeladas del cinemascope, con mis retornos de la luna siempre al filo de las madrugadas, despertando en Barcelona, para al fin saber, qué es una tristeza felíz y qué un espectáculo trivial y pasajero…Regresar, con los arpegios del ritornello, como los culpables asesinos que terminan por rondar y regresar indefectiblemente al lugar del crimen.

Es posible vivir una verdad en los intersticios oscuros y tenaces de la magna memoria, razón como para no poder contradecir tampoco a Heráclito cuando aventura apostrofando: “Vivimos alucinados por la engañosa evidencia de la luz”, entonces todas aquellas formas de la ausencia, impenetrables y oscuras, cuya fantasmagoría cubre un velo piadoso del tiempo, para integrarse como una memoria dispuesta a recordarnos lo que un día fueron.

Ciertas memorias dulces y edulcoradas parecen estar marcadas por las letras de la película “Molin Rouge”, cuando enchidos de un amor arrollador, los novios emocionados y efusivos,  pasean con cantos su corazón enamorado,  para  decir de pronto el cantante: “Qué maravilloso es ahora que estas en el mundo…Maldito el día en que el sueño termine”. Un afan de perpetuarse siempre está detrás de los olvidos que nos marcan.

Barcelona, 29 de mayo, 2009.

Safe Creative #1104048893972
http://www.safecreative.org/work/1104048893972.
REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL

25
May
09

LA CITA

La cita
(Por Paulina Vinderman)
a la memoria de Ana Calabrese

Íbamos a tomar el vino del atardecer
sentadas en el piso,
a desplegar el dolor y los amores literarios
como un mantel: algunos agujeros y colores seguros.
Dos mujeres expulsadas del idioma, de la fiesta,
de una terca latitud.

Íbamos a dejar que el río nos invada
(todos tus amigos me hablaron más del río
que de tu desesperación)
Trocitos de corcho, historias de algún tío
obsesionado por la libertad del espíritu, restos
de un ángel pintado sobre una percha de madera.

Tu suicidio anunciado los refugió en el bosque
(a ellos, los lobos, los amigos),
los vació de palabras.

Extraña flor de sombras chinas en la pared,
te convertiste en una voz y un silencio contra un río.

Un poema condenado a una caja inasible

14
May
09

NUESTRAS ASPIRACIONES

flor20de20loto

NUESTRAS ASPIRACIONES
(Por Gina Martínez-Vargas Araníbar)

Nuestra humana condición nos otorga la prerrogativa de aspirar. Bien podemos decir que todos o casi todos somos aspirantes, porque perseguimos alguna finalidad en nuestra vida. Nuestros propios sueños nos convierten en perseguidores de ideales que deseamos concretar.

Ya el insigne pensador Henri Bergson, Premio Noble de Literatura 1927, nos decía en su estupendo ensayo: “La Risa”, que el hombre es precisamente la criatura que entre otras cosas, se diferencia de los animales, por su capacidad de reír. Es esta una buena e incuestionable verdad.

¿Pero tendrá un animal ideales y aspiraciones, que no sean sus usuales apetencias, estrictamente formales para satisfacer sus necesidades primarias?. La respuesta es obvia.

Aspiramos los humanos por la necesidad de ver satisfechos nuestros ideales y objetivos. Aspiramos, porque nuestro nivel de aspiraciones podría ser concretado, porque es posiblemente nuestro asidero para poder crecer mucho más espiritualmente y quizá sólo porque queremos ser mejores cada día.

Existe una variedad de seres en nuestro mundo y mientras mayor sea cuantitativamente la gama de estas personas, mayores serán las diferencias. Desde luego, los habrá conformistas, chatos de miras, mediocres en cuanto al bajo nivel de realización personal etc. Es posible que estos seres estén muy lejos del título y contenido de nuestro artículo; aún cuando posiblemente podría serles de alguna utilidad o al menos, ser la chispa de su oculto y apagado sendero, falto de razón y sustancia.

Comúnmente, nuestras aspiraciones vienen cargadas de esperanzas, es preciso ser fuerte para sobrellevarlas; podremos flaquear muchas veces en el camino de realizar nuestras aspiraciones, pues siempre tendrán la similitud de una joya lejana y serán caras, se nos aparecen como retos fulgurantes y nos animará o nos abatirá la ironía de su rutilancia al presentársenos. Y cuando nos proponemos alcanzarlas se polarizan nuestros estados. Somos fuertes y eufóricos cuando nos ideamos conseguirlas; luego, somos pesimistas cuando nos está costando el obtenerla y se nos presenta distante, cual espejismo para nuestros denuedos. Es tremendamente insufrible la idea de perderla, y nuestro punto de mira se convierte en ambición.

Es preferible tener la psicología de triunfador, porque la aventura resultará algo más que un desafío y porque se estará dispuesto a volver a levantarse si se es vencido, y no plantearse la alternativa de que deja o se apoca ante la valla del camino. Éstos jamás verán cumplidas sus aspiraciones.

Hace poco me hizo reflexionar un pensamiento de Harold Nicholson, el cual dice: “Cada uno tiende a juzgarse a sí mismo por sus ideales, pero juzga a los demás por sus actos”, cuánta certidumbre encierran estas palabras, aunque en principio, uno debería obviar estos juicios, a no ser que pudiesen serle a uno mismo de utilidad, para mejorar o enmendar errores.

Nuestras aspiraciones, son y pueden ser muchas, debido a nuestras propias tendencias, son cabalmente aquellas metas que acabamos de alcanzar o las que aún tenemos como ambición de concretar. Nuestras aspiraciones podrían tener una cierta analogía con los escalones que iremos ascendiendo gradualmente en la vida.

La historia está plagada de casos de grandes personajes, que tuvieron que vencer una serie de obstáculos, de los más insólitos, para al fin hacer posibles sus ideales y aspiraciones en la vida, luchando incluso muchas veces contra sus propias inaptitudes y desventajas, para convertirse más tarde en lo que fueron.

Nos preguntaremos ¿logramos siempre nuestras aspiraciones?, la respuesta es lógicamente que  no siempre lo conseguimos.

Existe un grado de frustración al no alcanzar nuestras aspiraciones, sean estas de cualquier naturaleza; éstas frustraciones pueden tomar dos rumbos: 1.-) Asumimos y encaramos que no hemos logrado nuestras aspiraciones, que en definitiva no ganamos. 2.-) Nuestra frustración se nos presenta como un fracaso y nos “achicamos” ante la situación. Recordemos que siempre un fracaso de nuestras aspiraciones, por pequeñas que estas sean, nos preocupa, no deja de inquietar y conturbar nuestro espíritu.

En todas las edades de nuestra vida, las mismas aspiraciones y motivos, no tendrán el mismo significado siempre, es de suponer que van cambiando conforme vivimos y vamos obteniendo y logrando superar ciertos peldaños, por ejemplo, para un niño de 5 años, su aspiración más grande podría constituirse en volver a ver a su madre, que está ausente por un corto tiempo en otro lugar; mientras que para una joven de 16 años, su aspiración más grande podría ser ingresar a la Universidad, para un padre o madre, quizás será dejar un legado moral o  subjetivamente valioso a sus hijos, aunque éste no sea del orden material etc. Tampoco olvidemos que en la vida hay que saber perder y ganar; los juegos de nuestra infancia son una terapia muy aleccionadora en este sentido, allí es cuando comenzamos a avizorar las primeras sombras del fracaso y los primeros destellos del triunfo.

Como colofón, nada más exhortar al denuedo tenaz e incondicional, por ver realizadas nuestras aspiraciones, sin olvidar un importante aunque manido dicho: “Querer, es poder”. Sí, por nuestras aspiraciones, aunque arrecien las tormentas de la vida.

9 de junio de 1980.

Safe Creative #1104048893897
http://www.safecreative.org/work/1104048893897
REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL

01
May
09

LA PALOMA

La Paloma
(Por Rafael Alberti)

Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba.
Creyó que el mar el cielo;
que la noche, la manaña.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocio;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama)

15
Abr
09

PSICOPATOLOGÍA EN EL ARTE

026_se53manos-con-esfera-reflectante-mcesther_edited 

PSICOPATOLOGÍA EN EL ARTE
(De los estudios del Doctor: José Ingenieros)

 En el arte como en la literatura hay vestigios profundos que se plasman en ciertas obras de arte. La pintura, la literatura, son donde más se destaca esta característica. En los dominios de la psicología mórbida el arte y la ciencia se dan la mano también. Un valor estético es canon de belleza extraído de la experiencia, al igual que un canon lógico es un canon de verdad.

 Hay grandes estudiosos que hicieron profundas y sesudas investigaciones sobre la psicología mórbida, caso de Morel, Charcot, Mudsley, Ribot, Lombroso, Morselli, Jenet. No obstante, la pasión y la locura muchas veces están más acentuadas a veces en la obra de arte que en la realidad misma.

Tenemos grandes escritores que han maxificado y potenciado en sus obras, profundas características mórbidas y psicopatológicas en sus personajes, como al gran dramaturgo Shakespeare por excelencia, quien no sólo ha hecho una gran pintura de los caracteres humanos, sino que puede ser exaltado como un gran Maestro de este género de caracterizaciones. Obras suyas como Macbeth, Hamlet, El Rey Lear, Otelo, profundizan e interiorizan el gran drama humano que consume al hombre de todos los tiempos. El Rey Lear, suscita una gama diversa de sentimientos encontrados, antes viejo, vanidoso y autoritario, sensible a la adulación de sus hijas  Gonerila y Regana, y ante la sencillez leal y respetuosa de su hija más noble Cordelia. Él querrá conservar la autoridad después de perder el trono, preferirá no obstante la zalamería hipócrita de sus dos hijas, a la verdad leal que viene de labios de Cordelia. Hay una gran belleza estética en el personaje de Lear como uno de los arquetipos psicopatológicos más firmes de la historia literaria.

 En Hamlet, su rasgo clásico es la abulia, su idea fría obsesionante es vengar la muerte de su padre, tiene el humor negro con vagas ideas de suicidio, cree que la vida es insulsa y sin encantos, indigna de ser vivida, su reacción frente a la realidad es puramente intelectual, pero desorientada. Duda permanentemente de sí mismo y hasta de su propia obsesión. Desconfiado y cauto, sospecha siempre algo terrible, suspicaz y astuto; con estallidos de antipatía, ira, es cínico a veces, más bien que delirante sistematizado, se nos presenta como un psicasténico de cuya complejidad mental fluye el extraordinario secreto de su poesía.

 Otelo y Macbet, llegan a la locura por vías divergentes: la pasión de los celos y el terror del arrepentimiento. Macbeth, con la ambición del mando, sufre la tragedia terrible, su mujer lo empuja al crimen con palabras irresistibles, se prepara la tragedia psicológica que culmina con el asesinato del rey. Una lucha angustiosa desgarra a Macbeth, entre la obsesión del poder y el reproche de su conciencia, partiendo en dos su mente y su corazón, en un verdadero desdoblamiento de su personalidad, después le asaltan las dos alucinaciones de su sombra de Banco, cuando padece vértigos que hacen presuponer es epilepsia. Allí está también la figura no menos mórbida de Lady Macbeth, que con escenas de sonambulismo, se denuncia y se traiciona a sí misma, reproduciendo las escenas del tremendo delito, sin embargo la inequívoca locura del rey Lear y su derrumbe psíquico es más brusco que el de Macbeth y Hamlet.

 Hedda Gabler es otra obra de teatro apasionante del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, se la presenta con una pasmosa lucidez, sin presentar los síntomas fundamentales, sin alucinaciones, con una lógica rigurosa, percepción normal, con una mentalidad neurópata de las histéricas y los amorales, los obsesionados y los psicasténicos, un mundo poblado de personalidades mórbidas, que no adaptan su conducta al medio social en que viven, pero cuyos actos no imponen aún reclusión en un manicomio. Su lucidez e inteligencia puede exceder a la de sus parientes y amigos. Piensan bien, pero quieren mal y el peligro y desequilibrio está en su vida afectiva y de la voluntad.

 Hedda Gabler vive tiranizando y afligiendo enfermizamente a todas las personas que están obligadas a soportar su convivencia. Hedda, es una desequilibrada, tiene caracteres psicopáticos de la mujer delincuente, tiene inclinaciones abusivas y despóticas; como hija de General, es así mismo fuerte y masculina, se esfuerza por mostrar una indomable voluntad viril. Hedda, era una deficiente moral, aplica desde la escuela, pequeñas violencias y vejámenes mortificantes . Antes de perder la virginidad deserraja un pistoletazo al audaz Erberto. Se casa sin embargo más tarde con Jorge Tesmann, quien se equivoca suponiendo que su carácter minado por la neurosis podría modificarse por la ternura y la maternidad. Ella se irrita por las más leves contrariedades, todas las personas la estorban, nada la complace, ella goza haciendo sufrir a los demás. Le incomoda la felicidad ajena, conspira contra la tranquilidad de todos, poniendo en sus palabras una gota de veneno. Es simuladora, casquivana, inestable, su conciencia moral es más voluble que su temperamento. La histeria suele ser una enfermedad sentimental. Hedda Gabler me recuerda algo a la señorita Amelia,  personaje virago y masculina de Carson McCullers en “Balada del café triste”, que adquiere una resonancia interior profunda e intimista, aunque menos cruel y vencida por el amor.

 Se cree que Ibsen ha recogido en sus obras algunos análisis psicológicos más perfectos, como Zola, Balzac, Daudet, Dostoievsky, es así como se han forjado algunos caracteres que parecen representativos y simbólicos de todo un género, conciliando lo real y lo ideal, en forma de equilibrio estético que satisfacen al mismo tiempo un deseo de verdad y el anhelo de perfección. Los personajes de Ibsen han sido estudiados por Geyer.

 La eximia obra “Don Quijote de la Mancha” de Cervantes, es otro ejemplo de una locura con chispazos de una gran lucidez e ingenio. Esquirol lo denominaría monomanía caballeresca y delirios sistematizados. “Del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio”, en Quijano que estaba predispuesto, fallaba algún resorte mental. En el Quijote no hay desmedro de su personalidad moral: “Lo que hablaba era concertado, elegante y bien dicho y lo que hacía, disparatado, temerario y tonto”, un acceso maniaco y alucinatorio. Vila-Matas lo definiría en clave de humor como “el hombre que murió de cuerdo”.

 Los tipos criminales en el arte y en la literatura han sido estudiados por Ferri, Maus, Lefort y Alimena; los alienados por Ireland, Porena y Regis. Los Delincuentes aristocráticos que actúan en las obras de Balzac, Lematrie, Zola, Ibsen por Schiller. El médico Schure ha estudiado y analizado la lucha entre sentimiento y voluntad en algunos tipos de Ibsen y Maeterlinck. Hay valiosas notas de Sciamanna, Sighele y Ferri, sobre los tipos alocados y delincuentes de las obras de D’Annuzio. Esto en cuanto a la psicopatología individual. La psicopatología colectiva ha sido expuesta por Taine, Sighele, Tarde, Le Bon, Rosi, estudios entre lo psicológico y lo sociológico mas bien.

 Barcelona, 28 de Noviembre de 2008.

01
Abr
09

MATAR A LA QUIMERA

atlas
MATAR A LA QUIMERA
(Por Gina Martínez-Vargas Araníbar)

Recorrer los pasadizos intrincados de la mente y tomar ventajas para llegar antes hacía una meta, es lo lógico cuando se está en busca del conocimiento y los frutos en sazón parecen estar a punto de caer y desprenderse del árbol del conocimiento para iluminarnos la razón. Alimentarnos de ellos, aún cuando hayamos supuesto que nuestra razón y conocimientos son los suficientes para esta vida. Inútil arrogancia de creernos saciados prontamente de la sabia de Atenea, Diosa griega de la inteligencia y la sabiduría infinitas, hija nacida de la frente de su padre Zeus, con cuya hacha minoica de doble hoja, el labrys, se enfrentó a la guerra, e hizo temblar a Urano y la Madre Gea, con su valor, el arco, la lira y el laurel.

Todo cuanto se ha vivido conforma el cúmulo de experiencias, pero añorar lo que fue es inútil. ¿Para qué hizo Dios a los poetas nostálgicos y tristes?, ¿para qué tendría que regresar la memoria por los parajes idos del ayer?, ¿para qué soñar lo que alguna vez pudo ser y nunca fue, ni será ya?…El olvido no acude presto a socorrer al poeta iluso y soñador, las sombras de una gris nebulosa no se apiadan, con sumergir las memorias en olvido, en cambio el círculo porfiado de la deidad, Nenósine, parece atenazar al pobre y vulnerable poeta de la pluma y el ensueño. Nenósine, dueña de una exacerbada memoria y madre de las musas inquietantes de las fuentes y los ríos, de obstinadas Nereidas, como las bellezas seductoras de Aglaya, Talía y Eufrosine, las tres gracias y deidades griegas del Olympo. Vivir al límite para después olvidar, parece ser la ley que aflige a los poetas de lo muerto, lo caduco, lo fugaz, porque al final ya nada permanece, ni el rosal, ni su perfume, ni el sendero por donde plácidamente y al caer la tarde caminábamos, ni el instinto que exultante de una felicidad desconocida parecía guiarnos, con una cierta tenacidad hacía una magia desconocida, aquel vislumbre de resplandores dorados y bellezas, semejante a un largo e interminable amanecer que ahuyenta las sombras y las sustituye por luz, por belleza, alegría interminable y sin embargo, todo ello pertenece al mundo de lo efímero y lo perecedero.

¿Para qué soñar con lo imposible?, ¿por qué esperar aquello que jamás vendrá a nosotros?, ¿nostalgias, de qué?, me digo yo, el tiempo que se va no regresa nunca más, más en cambio, prosigue incesante su marcha acompasada el reloj, las horas van en progresión, los ríos recorren una vez el cause que los contiene y su torrente los ayuda a seguir sin vacilar, la vida fluye sin cesar en un continuo; si muere una flor o marchita un jardín, después de la noche resplandece otro amanecer, no es que el drama de la vida sea indiferente al dolor o comulgue con la paciencia de una Penélope de Itaca, siempre en espera de una ilusa felicidad. El Tánatos inevitable no impide el trinar alegre de los pájaros, el sol resplandesciente no deja de brillar y dar calor y el escenario no deja por ello de ostentar sus alegres colores, al tiempo que los capullos pugnan por abrirse en un milagro por florecer en primavera.

¿Por qué el anhelo inútil por intentar atrapar las memorias grises de la noche?, insensato poeta de la quimera y de las sombras, infeliz criatura del Erebo, en espera de un Belerofonte, héroe de Corinto, que montado en el caballo Pegaso, dio muerte a la Quimera, resolución táctica y simbólica de una lucha sin cuartel por estar al lado de una naturaleza que fluye, sin osar detenerse en la noche y detener los pesares, cual un castigo impuesto por Zeus a Atlas, perdedor en la Titanomaquia o guerra contra los Olímpicos, a llevar el peso de los cielos en sus hombros……¡Vaya Quimera!,… habrá que matarte en primavera.

Barcelona, 29 de marzo, 2009.

Safe Creative #1104048894283
http://www.safecreative.org/work/1104048894283.
REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL

01
Mar
09

A SÍ MISMO

A Sí Mismo
(Por Giacomo Leopardi)
Versión de: Antonio Gómez Restrepo

Reposarás por siempre,
cansado corazón!. Murió el engaño
que eterno imaginé. Murió. Y advierto
que en mí, de lisonjeras ilusiones
con la esperanza, aun el anhelo ha muerto.
Para siempre reposa;
basta de palpitar. No existe cosa
digna de tus latidos; ni la tierra
un suspiro merece: afán y tedio
es la vida, no más, y fango el mundo.
Cálmate, y desespera
la última vez: a nuestra raza el Hado
sólo otorgó el morir. Por tanto, altivo,
desdeña tu existencia y la Natura
y la potencia dura
que con oculto modo
sobre la ruina universal impera,
y la infinita vanidad del todo.

16
Feb
09

EL PASAJERO

viajera

El Pasajero
(Frank Kafka)

Me encuentro sobre la plataforma del tranvía, completamente vacilante acerca de mi lugar en este mundo, en esta ciudad, en mi familia. Ni siquiera por ventura podría indicar qué derechos invocar para justificarme, en uno u otro sentido. Soy incapaz de alegar el hecho de estar sobre esta plataforma, sostenido de esta asa, dejándome arrastrar por este tranvía; de que la gente se quite del camino, o continúe caminando calladamente, o se detenga ante los escaparates: no es que nadie así me lo pida -pero eso es irrelevante.

El tranvía se acerca a una parada, y una joven se aproxima al umbral, dispuesta a bajar. Se me aparece claramente, tal como si la hubiera acariciado con mis propias manos. Está vestida de negro, los pliegues de su falda están casi inmóviles, su blusa es ceñida y tiene un cuello de fino encaje blanco, su mano izquierda se apoya de plano sobre el costado del tranvía, la sombrilla en la mano derecha descansa sobre el segundo peldaño. Su rostro es moreno; su nariz, ligeramente pellizcada a los costados, es de punta redondeada y ancha. Su melena es castaña, con algún mechón cayendo sobre su sien derecha. Su oreja es pequeña y compacta, pero al estar cerca puedo ver todo el pabellón de la oreja derecha, y la sombra que proyecta.

En ese momento me pregunté: ¿Pero cómo es posible que no esté pasmada de sí misma, que permanezca con los labios cerrados y no diga nada al respecto?

En Contemplación (1912)

01
Feb
09

AFLICCIÓN DEL POETA SENTIMENTAL

AFLICCIÓN DEL POBRE POETA SENTIMENTAL
(Por Sergio Corazzini)

I

¿Por qué me llamas poeta?
Yo no soy un poeta.
Yo no soy más que un pequeño niño que llora.
Ves: no tengo ya más lágrimas para ofrecer al silencio.
¿Por qué me llamas poeta?

II

Mis tristezas son pobres tristezas comunes.
Mis alegrías han sido sencillas,
tan sencillas que si yo te las confiara, te ruborizarían.
Hoy pienso en morir.

III

Quiero morir, simplemente, porque estoy cansado;
solamente porque los grandes ángeles
de las vidrieras de las catedrales
me hacen temblar de amor y de angustia;
solamente porque yo ya soy
resignado como un pobre espejo melancólico.
Ves que yo no soy un poeta:
soy un niño triste que quiere morir.

IV

¡Oh, no te maravilles de mi tristeza!
Y no me preguntes.
Yo no sabría decirte sino palabras tan vanas,
Dios mío, tan vanas
que me vendrían ganas de llorar como si fuese a morir.
Mis lágrimas parecerían
como un rosario de tristeza que se desgrana
ante mi alma siete veces doliente,
pero yo no seré un poeta.
Seré, simplemente, un niño dulce y pensativo
que se viese obligado a orar como quien canta o duerme.

V

Yo me comunico a diario, recibo el silencio como si fuese Jesús
y los sacerdotes del silencio fuesen los rumores,
porque sin ellos yo no habría buscado y encontrado a Dios.

VI

Esta noche he dormido con las manos juntas.
Y me ha parecido que yo era un pequeño y dulce niño
por todos los humanos olvidado,
pobre y tierna presa para el primero que llegue.
Y desearía ser vendido,
ser golpeado,
ser obligado a ayunar
para ponerme a llorar completamente solo,
desesperadamente triste,
en un rincón oscuro.

VII

Amo la vida sencilla de las cosas.
¡Cuántas pasiones vi deshojarse, poco a poco,
con cada cosa que se alejaba!
Pero tú no me comprendes y sonríes.
Y piensas que estoy enfermo.

VIII

¡Oh, estoy verdaderamente enfermo!
Y muero un poco cada día.
Ves: como las cosas.
No soy, pues, un poeta:
¡sé que para ser llamado poeta es preciso
vivir otro tipo de vida!
Yo no sé, Dios mío, sino morir.
Amén.

21
Ene
09

TOLSTOI Y YO

el-sueno-posters_copy

TOLSTOI Y YO
(Rosa de Lera)

Primero me desprendí sinuosamente de la falda de terciopelo, que se deslizó por mis caderas hasta caer al suelo. Desabroché los botones de la blusa y la dejé sobre una silla, junto a las medias de encaje, todavía húmedas. Los zapatos de charol tuve que dejarlos en el pasillo, porque el barro los había cubierto casi totalmente. En cambio la ropa íntima quedó colgada junto a la estufa para que se secara durante la noche. Fuera las gotas de lluvia golpeteaban febrilmente contra los cristales de las ventanas, que estaban desencajadas y no pude cerrar.
Lentamente me introduje en la vieja cama. Mi piel desnuda se estremeció al entrar en contacto con las sábanas tanto tiempo deshabitadas. Pero poco a poco la palidez de mi rostro y de mis manos fue recobrando su habitual tono sonrosado, a medida que él hizo su aparición. Era una relación muy extraña, yo estaba totalmente “enganchada”, no podía dejarle, pero al mismo tiempo mi cuerpo se dejaba llevar por el sueño, que se proclamó vencedor. Sin embargo, él también me acompañó al paraíso onírico, donde juntos pudimos culminar nuestra maravillosa pasión, ya que él se hacía hombre y con su tonante voz y sus ojos rientes me hacía sucumbir de emoción. Por eso, al despertar con una luz cítrica procedente de la entreabierta ventana, comprobé desilusionada que me había vuelto a quedar dormida leyendo aquel manoseado volumen de Guerra y Paz. Lo cogí entre mis manos con mucho cuidado y con una mirada pícara desee que llegara pronto la noche para reencontrarme con Rostov, Pierre, el Príncipe Andréi y los demás.

02
Ene
09

MONÓLOGO EN EL FONDO DE UNA TAZA DE TÉ

Monólogo en el Fondo de una Taza de Té
(Por Tomás Barna)

El suspiro siente miradas vaporosas
y lo real está en él como en la flor y el pez.
En cada cosa se ilumina el barniz de una tristeza.
Y el paisaje con quietud y frío de mercurio.
Los actos se extienden,
aplastan la esencia, el mundo y el misterio.
Ya no pienso.
La urraca, la rueda, el árbol, la gota,
no tienen pasado ni futuro.
Todo es y no es.
Una chispa en los ojos de un caballo muerto
es tan cierta como el rasgueo de cuerdas en pelo de mujer.
Voces, ritmos y opio,
se cultivan en las gargantas de papel y arroz.
El alma -antena y rumor-
seguirá soñando islas, mares, cielos.
Pero la flor está ahí.
No es sueño ni adiós.
Y los peces anuncian la verdad
desde el fondo de una taza de té

06
Dic
08

NATURALEZA ROTA Y LOS HAPPY END

LEE ESTE ARTÍCULO AQUÍ:
http://macpik2.wordpress.com/2010/04/13/naturaleza-rota-y-los-happy-end/




VISITANTES

DERECHOS DE AUTOR Y ESCRITOS REGISTRADOS

Creative Commons License
macpik.weblog
Las figuras pertenecen a la red y los vídeos también, incluyo además algunos artículos de interés con los nombres de sus autores.

Copyscape

Protected by Copyscape Online Copyright Checker

Copyright

MyFreeCopyright.com Registered & Protected

RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL

Archivos

CITAS

-"Acostumbrarse es otra forma de morir" (DulceChacón).// -"Las grandes almas son como las nubes, recogen para repartir". (Kalidasa).// -"Arriesgarse es perder el equilibrio momentáneamente. No arriesgarse es perderse a uno mismo". (Sören Kierkegäard).// -"Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos". (Nicolas Maquiavelo).// -"La integridad es lo correcto, aunque nadie nos esté mirando". (Jim Stovall).// -"Todo lo que das a otros te lo estas dando a ti mismo". (Anthony de Mello). -//"Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación" (proverbio Árabe) //Ahora rezo por que la verdadera naturaleza de cada ser sea revelada, que cada uno de nosotros vea claramente la verdad inherente y encuentre liberación de las cadenas del sufrimiento y las dificultades impuestas por las limitaciones de nuestra mente.’(Chagolud Tulku) //Lo único que temo de la muerte es que no me permita morir de Amor" (García Marquez)

CONTACTO

macpik4@hotmail.com
septiembre 2020
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

Literatura, Música, Misceláneas, Pasados Imperfectos, Letras, Crónicas del Viento, Letras, Poemas, Meandros, Artículos Cotidianos, Artículos Literarios, Arte, Cine, El Cine de Oro Nunca Muere, Fragmentos, El Artista de Hoy.

VISITANTES DESDE/ 11/ AGOSTO/ 2009

PREMIO ESTRELLA AL BLOG

Por su aporte al Arte y a la Literartura. Entregado por las Chicas del Club de la Buena Estrella 2010.¡Gracias Chicas!.

PREMIO DARDOS:

Según lo dijo Taty, quien me lo entregó, era por fomentar la lectura y la amistad. Gracias Taty. Leerla en su blog: www.secuenciasdelalma.blogspot. com

NO MÁS PREMIOS

Agradezco la buena intención, pero este blog y ninguno otro nuestro, recibirá más premios o estímulos. Gracias. Gina

ESCLAVITUD ANIMAL

VEGANOS EN ACCIÓN

ANTITAURINOS


A %d blogueros les gusta esto: